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El TDAH ,conocido también por sus siglas en inglés ADD/ADHD ( Attention deficit disorder o Attention deficit hyoeractivity disorder), es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por tres síntomas claves: Déficit de atención, hiperactividad e impulsividad.

Es actualmente el trastorno de mayor incidencia en la población infantil, en todas sus variantes.

Barkley lo define como un déficit en la inhibición de respuesta o comportamiento que puede provocar:

  • Problemas de autocontrol.
  • Problemas de  manejo de la memoria de trabajo verbal y no verbal.
  • Problemas de autorregulación del afecto.
  • Problemas de motivación.
  • Problemas en el inicio del trabajo y en el rendimiento.
  • Problemas en la internalización del lenguaje lo que les provoca ser poco reflexivos.

Actualmente sabemos que su principal causa es genética, hasta en un 80% presentan un familiar con los mismos problemas que pueden extenderse a lo largo de su vida en alguna de sus diferentes vertientes.

El contexto en el que se desarrolla el niño puede influir en la mejora o empeoramiento del problema, tanto a nivel familiar, escolar, socio-cultural e entre iguales.

Por ello la importancia de la formación de los padres y educadores.

Tipos de TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad puede presentarse en tres formas:

  • Predominio de Inatención: Trastorno por Déficit de Atención.
  • Predominio de Hiperactividad/Impulsividad: TDH.
  • Presentación combinada: Predominio Déficit de Atención y Hiperactividad/Impulsividad.

Diagnóstico

El procedimiento comprende:

  • Entrevista con la familia y recogida de evaluación.
  • Recogida en el contexto escolar de información relativa al niño.
  • Recogida en el contexto médico de información relativa a las posibles dificultades del niño.
  • Pase de test y/o pruebas diagnósticas estandarizadas.
  • Análisis de los resultados y diagnóstico.

Los niños antes de los siete años,  pueden presentar impulsividad, actividad motora notoria y dependiendo de la personalidad en mayor o menor grado,  así como déficit de atención en algún u otro momento, de aquí la dificultad antes de los seis años en la mayoría de los casos de diagnosticar un TDAH si no se utilizan herramientas clínicas. En el centro Otaduy utilizamos test clínicos objetivos sensibles a detectar el déficit de atención y/o hiperactividad a partir de los 6 años de edad.

Consideramos muy necesario distinguir entre la Hiperactividad que tiene un origen fisiológico de aquella hiperactividad que, tras examinar el Neuropediatra exhaustivamente al niño o joven, y realizar las pruebas pertinentes, descarta cualquier causa neurobiológica.

En el caso de la primera el diagnóstico de TDAH es claro.

Pero en el caso del segundo, nos veremos obligados a realizar un examen  psicopedagógico del niño. Del mismo modo, examinaremos sus contextos familiar, escolar, socio-cultural e entre iguales, con el fin de aportar información al caso.

Tratamiento

En esto casos de hiperactividad sin causas orgánicas, el tratamiento se ha de adecuar a las causas que lo provocaron, de modo que se trabaje desde todos los frentes, psicológicos, pedagógicos y desde todos los contextos.

Son estos los casos más sencillos de mejorar una vez encontrada la causa o el detonante de dicha hiperactividad, que puede provocarle desatención, o predominantemente impulsividad, o ambos trastornos a la vez.

Nuestra terapia pretende ayudar ante todo al niño que sufre este trastorno y ayudarle a reconducir su conducta, respetando su personalidad y carácter, ayudándole a conocerse a sí mismo y a desarrollar su inteligencia emocional para poder empatizar con su entorno. Trabajamos desde fuera y desde dentro del niño.

Desaparecen en la cultura de la prisa cotidiana, donde no hay tiempo de conversar con los hijos, de escucharles, de preguntar a los alumnos, de conocerlos, no hay contacto, porque las manos como transmisoras de lazos afectivos vuelan y se olvidan.

En esta sociedad todo pasa por la necesidad de  CONTROL, de que todos seamos iguales, homogéneos.

Se intenta que el hijo, el alumno, el ciudadano, responda de manera rápida y sin pensar a lo que los demás le demandan.

Pensar, pararse a reflexionar, supone no adquirir, no tener, no conseguir…ser menos que…

«El yo», en proceso de crecimiento y evolución, sufre una ruptura, un desequilibrio, pero además, este mismo niño crece en la impulsividad y en una desmedida situación de bloqueo mental en aquellas ocasiones específicas en las que confluyen variables diferentes.

Así sucede cuando un niño cuyo proceso madurativo es más lento, se le insta a realizar acciones constantes que él no puede dominar.

Del mismo modo el niño que  no consigue reprimir su ello ante las constantes inmersiones en la formación de su yo de lo cotidiano en la cultura de la prisa cotidiana desde que nace, crece con la imperiosa necesidad del movimiento continuo, sin lograr dominar su yo al ello DISTORSIONADO, que es necesario tratar.

Son muchas las variables en cuanto que muchos son los diagnósticos, que errados, desgraciadamente para el menor, y los padres que conviven con él y padecen su sufrimiento psicológico, se tildan como TDAH, a expensas de aquellos niños, que sí lo son por razones fisiológicas, provocadas por diferentes causas.

Entre todos los profesionales implicados, colaboramos para  poder trazar una hoja de ruta que ayude a niños y padres a resolver dicho  trastorno realizando una intervención en todos sus contextos y desde el análisis pormenorizado de cada caso y situación.

El tratamiento que ha demostrado mayor efectividad es el que combina:

Terapia pedagógica y psicológica para el niño, en colaboración con la familia y con el contexto educativo, incluyendo el uso de terapias de tercera generación: Mindfulness. Trabajando:

  • Información sobre el trastorno.
  • Estrategias de manejo de la conducta.
  • Estrategias de comunicación para mejorar la relación con su hijo/ alumno.
  • Estrategias para aumentar el propio autocontrol del niño con TDAH..
  • Tratamiento Psicopedagógico

Con el fin de mejorar las habilidades académicas del niño y el comportamiento mientras estudia o realiza sus tareas. Instaurando el hábito de estudio a través de las modificaciones conductuales y la creación de rutinas de aprendizaje.

Un tratamiento combinado , correctamente pautado, y de instauración precoz ofrece una normalización del niño en todos los contextos de su vida diaria.

Cuanto antes se trabaje con estos niños, mayor posibilidad de poder rescatarlos de un TDAH diagnosticado sin fundamento fisiológico, y en el que no es necesaria la medicación.

Intentamos que no se encubren los síntomas de un proceso de desequilibrio personal y psicológico real, en detrimento de la propia salud del niño como ser humano  en desarrollo.

A través de esta página iremos entregando estrategias  y pautas de intervención a nivel familiar y académico. Cómo trabajar la autoestima de estos niños para que se sientan bien y puedan crecer y desarrollarse en un entorno en el que se sientan reconocidos y queridos tal y como son.