8 Errores frecuentes que solemos cometer los padres en la vuelta al cole

8 Errores frecuentes que solemos cometer los padres en la vuelta al cole

Sapos y Princesas, El Mundo, 1/09/2019

Lejos de verlo como un acontecimiento negativo, el regreso a las clases puede suponer una ocasión ideal para que nuestros hijos interioricen ciertos valores que, sin duda, serán útiles en el futuro. A veces hasta el acto más aparentemente superfluo puede generar situaciones desagradables o incluso traumáticas a largo plazo. Para evitarlo, tenemos que poner atención en los detalles y ser siempre conscientes de que nuestro propio comportamiento puede tener un efecto directo en los niños.

Durante el proceso de preparación del nuevo curso, además de ser importante hacerlos partícipes, resulta vital saber qué comunicarles y cómo hacerlo. Esa transición del horario de vacaciones a la rutina no tiene que ser percibida como algo negativo, al revés. Con nuestro apoyo, puede convertirse en un entorno de entrenamiento ideal para que nuestros hijos afronten satisfactoriamente los retos de su vida adulta el día de mañana. Eso sí, si pretendemos tener éxito en nuestro intento, es conveniente esquivar algunos errores en la vuelta al cole que no contribuyen en absoluto a empezar el año escolar con buen pie:

1. Regresar de vacaciones en el último momento

Solo acentúa la brusquedad del cambio de hábitos. Por contra, los expertos recomiendan hacerlo unos días antes e ir adaptando poco a poco a los niños al nuevo horario.

Errores en la vuelta al cole
Fuente: Pexels

2. Apurar al límite los plazos al planificar la vuelta a clase

Por el mismo motivo que en el caso anterior, es algo que ocasiona más estrés, ansiedad e inseguridad. Si organizamos los preparativos con tiempo, de manera que unos días antes ya dispongamos de todo el material necesario, la aclimatación será mucho más llevadera.

3. Dejar a los niños al margen de esa programación del curso

Es otro de los errores en la vuelta al cole en los que solemos caer más a menudo. Si, en su lugar, hacemos que se impliquen en el proceso, aunque en un primer momento pueda no hacerles mucha gracia, aprenderán a ir asumiendo algunas responsabilidades.

4. Hacer comentarios negativos

Puede desencadenar un estado de infelicidad o frustración en nuestros hijos, motivo suficiente para esforzarnos en evitar cualquier reflexión pesimista delante de ellos. En cambio, mensajes que destaquen aspectos positivos, como las nuevas materias que van a aprender o el esperado reencuentro con sus amigos, les aportarán optimismo y, en última instancia, más ganas y energías para afrontar el próximo curso.

5. Intentar amenizar este periodo previo a la rutina académica con caprichos no necesarios

Es otro comportamiento a eludir. Quizá pensemos que por comprarles cada año una nueva mochila, el videojuego de moda o las últimas deportivas de su jugador favorito estaremos aliviando su carga de estrés. Sin embargo, acciones como estas no repercuten ningún beneficio a la larga. Por supuesto que debemos procurar que dispongan de todo lo indispensable, pero es algo que empieza por concienciarlos sobre el valor de las cosas. Reutilizar elementos que aún se encuentren en buen estado o reciclar otros estimulando su espíritu creativoes beneficioso para ellos a la larga.

6. Insistir en las equivocaciones o malas experiencias de otros cursos

No es la mejor manera de hacer cambiar a los niños. Si invertimos la estrategia y aplicamos esos contratiempos pasados para plantear retos positivos, además de aumentar su confianza, contribuiremos a que comience el curso con más ganas.

7. Llegar tarde el primer día de clase

Agravará la confusión y la incertidumbre que ya generan de por sí factores como el cambio de aula, de profesores o de compañeros. Y es que, cuanto más arropado, preparado e informado esté el niño, mayor seguridad sentirá ante el nuevo entorno. Por eso, es aconsejable llevarlos con tiempo y, si puede ser, acompañados por ambos progenitores.

8. No proceder adecuadamente cuando les dejamos en el cole

El resto del año, muchas veces no damos la suficiente importancia al momento en el que dejamos a los niños en clase. Para no caer en otro de los errores en la vuelta al cole más frecuentes, nuestra forma de proceder debe ser firme:

  • Por mucho que le oigamos llorar, los especialistas recomiendan que no prolonguemos en exceso la despedida con el niño, que debe ser cariñosa pero breve.
  • Una vez lo hayamos hecho, no debemos regresar de nuevo, dejando al personal docente que actúe y no obstaculizando su tarea. Al fin y al cabo son ellos los que más conocimientos y experiencia poseen para controlar este tipo de situaciones.
  • Si no debemos pasarnos, tampoco es aconsejable no llegar. Todo en su justa medida: un beso, un gesto cariñoso y recordarle que después de las clases os volveréis a ver es tan suficiente como necesario.
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