Cómo evitar el caos durante los primeros días de clase y establecer buenas rutinas

Buenas rutinas de la mañana para una vuelta al cole en calma

Gabriela García González, Sapos y Princesas, El Mundo, 07/09/2022

Seguramente, como padre o madre, sientas cierto desasosiego estos días cuando pienses que te toca enfrentarte al regreso a las aulas de tus hijos. Te ayudamos aquí, con algunos consejos, a manejar el caos de los primeros días de clase y a replantear tus rutinas de la mañana en la vuelta al cole, para que funcionen y fluyan en familia.

Claves para propiciar unas buenas rutinas de la mañana en los niños

1. Anticipar el tiempo

Aunque varias tazas de café puedan servirnos para estar en un estado más despierto, presentarnos con calma y modelar un comportamiento enfocado hacia nuestros hijos les ayudará a sentirse más tranquilos y menos dispersos en estas fechas clave. Porque si nuestras mañanas carecen de estructura, pueden sacar a relucir el rugir del león silencioso que llevamos dentro. Y eso, desde luego, no hace sino empeorar las cosas.

Trata de evitar frases como “¡solo voy a decir esto una vez más! Cámbiate rápido, que llegaremos tarde al cole”. Con ellas, a menudo crearás un sentimiento de culpa en tu hijo o hija. No es fácil, porque a menudo luchamos contra el tiempo, pero las tareas exigentes y los gritos solo inducen sentimientos de ansiedad.

Cuando nos tomamos un momento para respirar, dar un paso atrás, calmarnos y recordar que podemos ayudarlos y guiarlos, todo es más fácil. Intenta decir algo como esto: “Aún no te has puesto los zapatos y calcetines, todavía están en tu dormitorio. Solo tenemos cinco minutos más antes de irnos”. Al ofrecerles un aviso sobre el tiempo restante, será más fácil que se den cuenta y se esfuercen por administrar los siguientes cinco minutos para completar con éxito sus tareas de la mañana antes de ir al cole.

2. Guiarlos con una pregunta

Cuando nos sentimos desesperados porque se nos hace tarde y entramos en crisis, nuestras ansiedades personales pueden manifestarse en un interrogatorio dirigido a nuestros hijos e hijas. “¿Dónde están tus calcetines? ¿Por qué tus zapatos siguen en tu armario? ¡No entiendo por qué tardas tanto!”

Si comenzamos el día con un ritmo frenético, es fácil caer en una serie de preguntas infinitas hacia los niños, lo que hará que se sientan lejos de mantener la calma. Una forma de fomentar una mañana menos estresante es incitarlos con una sola pregunta que les permita analizar su propia lista de tareas previas a ir al cole.

Prueba esto como alternativa: “¿Tienes ya la ropa del cole puesta? ¿Qué te falta?” Al preguntarle de esta manera, fomentas la colaboración en ellos y los ayudas a comprender su propia secuencia de las rutinas de la mañana y a guiarlos con calma, además de empoderarlos al mostrarse capaces de salir en hora hacia el colegio.

Recuerda, ellos están aprendiendo estas habilidades y deben verlas en nosotros; tú eres lo que exactamente tu hijo o tu hija necesita para aprenderlas. Es decir, tiene que verlas en ti, no basta con que se las expliques.

3. Ofrécele tu apoyo

“Estás perdiendo el tiempo. ¿No sabes que tenemos que salir temprano hoy? ¿Quieres llegar tarde al cole? ¿Sabes que así yo tampoco llegaré a mi trabajo?”

Seguramente te resultan familiares estas frases. Como adultos sabemos calcular el tiempo que requerimos para no llegar tarde a un sitio o cumplir con nuestras obligaciones. Desafortunadamente, los niños no. Aunque hayamos elaborado de manera racional nuestra estrategia para llegar a la escuela pronto, ellos no sentirán la misma urgencia ni entenderán de igual manera por qué salir puntualmente a las 8:00 (o la hora que sea) nos dará ese margen extra para evitar atascos e imprevistos.

Cuando mantenemos unas expectativas realistas y ofrecemos apoyo en lugar de culpa, eliminamos la posibilidad de abrumar a nuestros hijos e hijas y estresarnos. Echarles la culpa a ellos no sirve de nada. Solo debemos demostrarles cómo gestionamos el tiempo para que adquieran esa habilidad.

Tú ya tienes la capacidad de responder con compasión y, al hacerlo, puedes empoderar a tu hijo para que fortalezca sus propias habilidades en cuanto a las rutinas de la mañana. En lugar de culpa, ofrece apoyo en las tareas que aún debe completar.

“Tienes tus zapatos. ¡Genial! ¡Hoy te has superado en tiempo!”. Al apoyarlos y guiarlos a través de los siguientes pasos necesarios para no demorarse, valoras lo que ya han logrado y les permites que adquieran mayor seguridad en sí mismos sin entrar en la ansiedad.

Es nuestra misión como padres y madres dar ejemplo de cómo podemos enfrentarnos a cada comienzo del día con una actitud más saludable. Recuerda: sé paciente contigo mismo mientras trabajas internamente para establecer una rutina que os permita empezar la jornada en armonía.

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