Desarrollo de la audición y el lenguaje por edades: ¿cómo comprende y se expresa en cada etapa?

Desarrollo de la audición y el lenguaje por edades

Sapos y Princesas, El Mundo, 19/10/2021

Para conocer si el desarrollo de la audición y el lenguaje de un niño es normal, resulta de gran ayuda observar qué son capaces de hacer desde las etapas iniciales de su vida. Sus primeros cinco años constituyen un buen método de determinar si su evolución discurre en los plazos esperados. A lo largo de ese periodo es muy útil incentivar los avances de nuestros hijos mediante trucos, juegos y otras propuestas con las que estimular sus avances.

Como confirma The American Speech-Language-Hearing Association, también llamada ASHA, el desarrollo de las destrezas de comunicación comienza en la infancia, antes incluso de pronunciar una palabra. Todo problema de este carácter, explican desde esta agrupación de profesionales de los Estados Unidos, puede tener un efecto significativo en el contexto social y el académico. Por eso mismo es tan importante la intervención oportuna cuando hablamos de este tipo de trastornos, pues puede ayudar a los menores a alcanzar un mayor éxito en la lectura, la escritura, el trabajo escolar y sus relaciones interpersonales.

Para conocer al detalle los acontecimientos más significativos en el desarrollo de la audición y el lenguaje, dividiremos el primer año en tres fases y recorreremos su evolución hasta llegar a los cinco, repasando los hitos esperados en cada uno y atendiendo a los consejos que ofrecen los expertos de ASHA para incentivar el progreso de nuestros hijos.

Desarrollo de la audición y el lenguaje entre el nacimiento y los 3 meses

Cómo oye y comprende

  • Se sobresalta con los ruidos fuertes.
  • Se calla o sonríe cuando le hablan.
  • Parece reconocer su voz y se calma si está llorando.

Cómo se expresa

  • Gorjea.
  • Llora de distinta manera dependiendo de sus necesidades.
  • Sonríe a los demás.
    Desarrollo de la audición y el lenguaje a los 3 mesesA los 3 meses, los niños lloran en función de sus necesidades | Fuente: Canva

De 3 a 6 meses

Cómo oye y comprende

  • Mueve los ojos en la dirección de los sonidos.
  • Presta atención a los juguetes que hacen ruidos.
  • Atiende ante la música.
  • Responde a los cambios en el tono de voz.

Cómo se expresa

  • Gorjea y balbucea cuando juega solo con alguien.
  • Emite sonidos parecidos al habla, como “pa”, “ba” y “mi”.
  • Se ríe y carcajea.
  • Hace sonidos para expresar placer o disgusto.

De los 7 meses al primer año

Cómo oye y comprende

  • Se vuelve y mira en la dirección de los sonidos.
  • Observa hacia donde apuntamos.
  • Se vuelve y mira cuando lo llamamos por su nombre.
  • Reconoce los nombres de objetos y personas familiares.
  • Empieza a responder ante preguntas y frases sencillas.
  • Juega con nosotros a juegos básicos.
  • Presta atención durante un corto tiempo a las canciones y los cuentos.

Cómo se expresa

  • Balbucea usando grupos de sonidos más largos, como “mimi”, “papapa” o “babababa”.
  • Usa sonidos y gestos para atraer y mantener la atención.
  • Apunta a los objetos y se los muestra a los demás.
  • Recurre a gestos para decir adiós, pedir que lo cojamos o para negarse a algo.
  • Imita diversos sonidos del habla.
  • Dice una o dos palabras simples alrededor del primer año, aunque quizás aún no todas suenen claras.

De qué formas podemos estimular el aprendizaje durante el primer año

  1. Verificando su habilidad de poder oír y prestando atención a los problemas e infecciones del oído, en especial si son recurrentes.
  2. Reafirmando sus tentativas de comunicación mirándolo, hablándole e imitando sus vocalizaciones.
  3. Reproduciendo su risa y sus expresiones faciales.
  4. Enseñándole a imitar acciones como dar palmadas, tirar besos o decir adiós con la mano. Estos juegos enseñan a los bebés dos elementos muy necesarios de la conversación: prestar atención al interlocutor y esperar su turno de hablar.
  5. Hablando con él mientras le vestimos, bañamos o alimentamos, narrando nuestros actos y los suyos para reforzar el significado de las cosas.
  6. Explicándole dónde vamos cuando vayamos a salir de casa, qué harán cuando lleguemos y qué o a quién vamos a ver:
  7. Repasando los colores utilizando elementos del entorno.
  8. Practicando cómo contar haciendo uso de sus dedos de manos y pies, de escalones o de cualquier objeto que nos aporte una buena ocasión para ello.
  9. Mostrándole los sonidos que hacen los animales.

Entre 1 y 2 años

Cómo oye y comprende

  • Es capaz de señalar a las diferentes partes del cuerpo cuando se las nombramos.
  • Sigue instrucciones simples, como tirar una pelo o dar besos.
  • Entiende preguntas sencillas del tipo de «¿quién es ese?» o «¿dónde está el zapato?»
  • Presta atención a canciones, rimas y cuentos durante más tiempo.
  • Señala en las ilustraciones de un libro cuando se las nombramos.

Cómo se expresa

  • Ya usa muchas palabras nuevas.
  • Emplea los sonidos “p”, “b”, “t”, “d”, “k”, “m” y “n” en las palabras.
  • Empieza a nombrar los dibujos en los libros.
  • Pregunta qué, quién y dónde.
  • Combina dos palabras.

¿Cómo acelerar el desarrollo de la audición y el lenguaje entre el primer año y el segundo?

  1. Hablando durante las actividades y cuando salgamos por ahí, haciendo referencia a objetos, animales o personas que vayamos encontrando. Al mismo tiempo, podemos recordar de qué color son, cuál es su tamaño o qué sonido emiten.
  2. Usando expresiones sencillas pero gramaticalmente correctas que el niño pueda imitar.
  3. Caminando por la casa o por la habitación del niño mientras le enseñamos los sonidos que hacen aparatos como el reloj o algún juguete. Este tipo de iniciativas facilitan la asimilación de los ruidos más frecuentes y les servirán de ayuda cuando comiencen a aprender el sistema fónico en la guardería.
  4. Repitiendo la anterior acción mientras los bañamos, lo que nos da una oportunidad de estar cara a cara con él para que imite nuestra pronunciación. Además, se pueden utilizar las burbujas, los juguetes y otros utensilios para estimular su participación.
    Cómo estimular el desarrollo de la audición y el lenguaje de bebésMomentos como el baño, buena opción para estimular el avance de los niños | Fuente: Pexels
  5. Ayudándolos a expandir su vocabulario. Por ejemplo, si acierta denominando algo, es conveniente transmitirles nuestra confirmación.
  6. Leyéndoles cosas todos los días, decantándonos por iniciativas con ilustraciones grandes y con varias palabras o una oración sencilla por página. Durante el proceso es importante nombrar y describir los elementos gráficos para contribuir a la interiorización de conceptos.
  7. Pidiéndoles que apunten a los dibujos a los que hagamos referencia.
  8. Animándole a que nombre las ilustraciones. Aunque al principio no nos contesten, es útil insistir hasta que, tarde o temprano, terminen pronunciando ellos mismos.

De 2 a 3 años

Cómo oye y comprende

  • Entiende palabras opuestas, como abrir y cerrar, grande y pequeño o arriba y abajo.
  • Sigue indicaciones compuestas por dos acciones, como «busca la cuchara y ponla en la mesa.»
  • Entiende con rapidez las palabras nuevas.

Cómo se expresa

  • Maneja palabras para personas, lugares, cosas y acciones familiares.
  • Habla sobre objetos que no están en la misma habitación.
  • Imita, por ejemplo, la bocina o el motor de un coche de juguete mientras lo manipula.
  • Usa los sonidos “g”, “f” y “s” en las palabras.
  • Emplea conceptos como en, dentro, y debajo.
  • Pregunta por qué pasan ciertas cosas.
  • Las personas allegadas al niño entienden lo que dice.
  • Combina tres palabras para pedir las cosas y hablar sobre ellas. Es posible que repita algunos sonidos y nombres.

¿De qué formas podemos incentivar a los niños de entre 2 y 3 años?

  1. Usando un lenguaje claro y sencillo que sea fácil de imitar.
  2. Mostrándoles que nos interesamos por lo que dicen al repetir nuestras palabras y añadiendo información adicional. Por ejemplo, si hace referencia a una «flor bonita», podemos responder diciendo: «sí, esa flor es muy bonita. Es de color rojo y huele muy bien. ¿Quieres olerla tú?».
  3. Demostrándoles que para nosotros es muy importante lo que él tenga que decir, pidiéndole que repita cosas que aún no entiende por completo.
  4. Ayudándolos a expandir su vocabulario introduciendo nuevas palabras a través de libros con una oración sencilla en cada página.
  5. Nombrando objetos y describiendo las ilustraciones de la obra, facilitando sinónimos para las palabras familiares y usando el nuevo vocabulario en oraciones para ayudar al niño a aprender las palabras dentro de su contexto.
  6. Poniendo cosas dentro de un cubo y pidiendo al niño que las saque de una en una, diciendo cómo se llaman. También es útil repetir lo que diga y añadir información adicional al estilo de «esto es un peine; Sara se peina el cabello», así como coger una serie de objetos del cubo para posteriormente clasificarlos juntos por categorías.
  7. Haciendo un álbum de recuerdos familiares o fotos de revistas, ayudando a nuestro hijo a pegar las imágenes y practicando con él nombrando los distintos elementos y personas que aparezcan, algo que se puede acompañar con gestos y sonidos para explicarle cómo usar los objetos.
  8. Escribiendo frases sencillas debajo de las fotos describiendo lo que ilustran. Por ejemplo, «sé nadar», o «feliz cumpleaños, mamá». A partir de ahí, comenzará a entender que la lectura es la expresión escrita del lenguaje oral.
  9. Encaminándolos a decantarse por alternativas complejas al contestar preguntas, en lugar de plantear cómo posibles respuestas un «sí» o un «no». Debemos asegurarnos, eso sí, de esperar hasta obtener su respuesta y de animarlo cuando se comunique con éxito.
  10. Cantando canciones, jugando con las manos y los dedos y recitando rimas infantiles, acciones que enseñan al niño cómo son los ritmos y sonidos del lenguaje.
  11. Ampliando sus destrezas de comprensión de lo se le dice limitando sus opciones a «sí” o a “no», con preguntas como “¿eres una niña?”, “¿es eso una cebra?”, “¿te llamas Patricia?”.
    Desarrollo de la audición y el lenguaje de 2 a 3 añosInterrogantes para fomentar el desarrollo de la audición y el lenguaje | Fuente: Pexels

Entre 3 y 4 años

Cómo oye y comprende

  • Responde cuando lo llaman desde otra habitación.
  • Entiende las palabras para designar algunos colores, figuras geométricas o a miembros cercanos de la familia.

Cómo se expresa

  • Contesta preguntas sencillas planteadas con quién, qué y dónde.
  • Usa vocablos que riman, como “gato” y “pato” o “tío” y “frío”.
  • Emplea los pronombres “yo”, “tú”, “mi”, “nosotros” y “ellos”.
  • Utiliza el plural de los nombres.
  • La mayoría de los que le rodean entienden lo que dice.
  • Plantea preguntas con “cuándo” y “cómo”.
  • Habla sobre lo que hace en la escuela o en casa de sus amigos.
  • Combina cuatro palabras, aunque es posible que todavía cometa errores.
  • Relata lo que sucede durante el día recurriendo a unas cuatro oraciones de una vez.

Consejos para facilitar las cosas entre los 3 y los 4 años

  1. Una buena opción para estimular el desarrollo de la audición y el lenguaje durante esta etapa es recortar fotos de catálogos viejos y crear combinaciones graciosas y llamativas. Ya sean reales o absurdas, es provechoso ayudar a los niños a comprender dichas composiciones de diferentes elementos.
  2. Clasificar imágenes y objetos en distintas categorías, invirtiendo el ejercicio instando a nuestro hijo a decantarse por las cosas que no pertenecen a un determinado conjunto y explicándoles por qué está de en lo cierto o equivocado.
  3. Aumentar el vocabulario y la longitud de sus expresiones leyéndole, cantándole, recitando rimas y hablándole sobre qué hacemos y dónde vamos durante las salidas en familia.
  4. Leerle libros que tengan una trama sencilla y hablen sobre la secuencia de los sucesos. A continuación, es ventajoso ayudarle a contar el cuento o a interpretar nosotros mismos los papeles con accesorios y disfraces, así como contarle cuál es nuestra parte favorita del cuento y preguntarle por la suya.
  5. Mirar fotos de la familia y pedirle que describa lo que sucede en cada una.
  6. Practicar las destrezas de comprensión haciéndole preguntas, invitándole a hacer incluso bromas sobre lo planteado o simulando que no somos capaces de dar con una respuesta, lo que fomentará su implicación en el proceso.
  7. Ayudarle a mejorar su capacidad de comunicación social y de narración simulando escenas típicas de la vida diaria con muñecos, juguetes y otros accesorios o directamente poniéndonos nosotros los disfraces. Es importante, en este punto, pedir a nuestro hijo que repita lo expresado si no le entendemos del todo, lo que le demostrará que otorgamos valor a sus observaciones.
    Juguetes para reproducir situaciones cotidianasJuguetes para estimular el desarrollo de la audición y el lenguaje | Fuente: Pexels

De 4 a 5 años

Cómo oye y comprende

  • Entiende las palabras para el orden de los sucesos, como primero, después y por último.
  • Asimila otras que se refieren a la evolución cronológica de los días, como ayer, hoy y mañana.
  • Sigue instrucciones más complejas como “ponte el pijama”, “cepíllate los dientes y después escoge un libro.”
  • Comprende indicaciones en el aula, del tipo «en esta página, dibuja un círculo alrededor de algo que se puede comer.»
  • Se entera de la mayoría de lo que se habla en la casa y en la escuela.

Cómo se expresa

  • Usa todos los sonidos de las palabras, si bien es posible que cometa errores con los sonidos más difíciles de pronunciar, como “g”, “f”, “s”, “r”, “l”, y “ch”.
  • Responde a preguntas sobre lo que ha dicho anteriormente.
  • La mayoría de las veces, habla sin repetir palabras ni sonidos.
  • Sabe decir las letras y los números.
  • Usa oraciones con más de un verbo, aunque normalmente aún observaremos equivocaciones en la conjugación de los mismos.
  • Narra cuentos cortos.
  • Es capaz de mantener una conversación.
  • Habla de distinta manera dependiendo del oyente y del lugar. Por ejemplo, sabe formular frases más cortas ante niños más pequeños o hablar más alto fuera de casa que dentro.

Acciones para incentivar el desarrollo de la audición y el lenguaje entre los 4 y los 5 años

  1. A lo largo de este año de vida, contribuiremos a mejorar el desarrollo de la audición y el lenguaje hablando sobre conceptos de las relaciones espaciales como “primero”, “en medio”, “último”; “derecha” o “izquierda” y de otros con extremos opuestos como “arriba” y “abajo” o “grande” y “pequeño”.
  2. También es útil plantear descripciones o pistas y pedirle al niño que identifique un determinado objeto.
  3. Practicar la creación y clasificación de categorías, como frutas, muebles, formas geométricas o animales.
  4. Seguir las instrucciones de nuestro hijo a medida que él nos explique cómo hacer algo.
  5. Prestarle completa atención cuando esté hablando y reconocer, alentar y alabar sus esfuerzos. Antes de dirigirnos a él, es recomendable que nos aseguremos de que nos está haciendo caso. Después podremos reforzar su confianza haciendo una pausa después de expresarnos para permitirle respondernos.
  6. Ayudarle a expandir su vocabulario proponiendo definiciones para nuevas palabras y usándolas en el contexto apropiado: «este vehículo va por la autopista y es un coche. El autobús es otro tipo de vehículo y el tren y el avión también lo son.»
  7. Animarle a pedir una explicación si no entiende el significado de cualquier término.
    Indicarle cosas que sean iguales o diferentes, jugando a reforzar estos conceptos que escuchará más tarde en la escuela al preparase para la lectura.
  8. Clasificar cosas en categorías y, posteriormente, hacerlo otras divisiones utilizando diferencias más sutiles, como rocas que son lisas y ásperas, pesadas y livianas o grandes y pequeñas. Una vez más, es buena idea cambiar la dinámica de la propuesta pidiendo que identifique el objeto que no pertenezca a un conjunto concreto, pero esta vez solicitando que explique por qué no se ajusta al mismo.
  9. Ayudarle a expandir sus destrezas de comunicación social y de narración representando distintos personajes y situaciones. Podemos hacerlo también jugando a las casitas, al médico o a la tienda, enfoques que incentivarán el diálogo y la interacción con los accesorios y disfraces más apropiados en cada escenario.
  10. Leer cuentos con tramas sencillas, ayudando al niño a predecir lo que pasará a continuación en el cuento. Puede servir de ayuda poner en práctica teatros de títeres ilustrando las historias o proponiéndole dibujar una escena de la misma o su parte favorita. Es algo que también se puede llevar a cabo con vídeos y programas de televisión, por el mero hecho de poseer un argumento sobre el que poner a prueba de un modo ameno a nuestro hijo a su fin.
  11. Incentivar el progreso de sus destrezas de comprensión y expresión del lenguaje jugando a «veo, veo». Después que adivine lo que hemos descrito, es útil pedirle que proporcione pistas sobre algo que él vea para que ahora seamos nosotros los que intentemos acertar.
  12. Aportarle instrucciones de dos pasos, animándole a explicar cómo ha hecho algo. Por ejemplo, podemos proponerle que explique cómo ha hecho una estructura con bloques. A medida vaya hablando, ilustraremos y escribiremos lo que haya contado, unas anotaciones que le acercarán a ir comprendiendo el impacto de la narración y de la escritura.
  13. Jugar a juegos de mesa apropiados a su edad.
  14. Comentar las actividades diarias con el niño y pedirle que nos ayude a planificarlas. Por ejemplo, podemos animarle a que haga una lista para el mercado o que intervenga en la preparación de su fiesta de cumpleaños.
  15. En definitiva, a lo largo de esta fase resulta esencial consultar la opinión de nuestro hijo, ya hablemos de posibles regalos a otros miembros de la familia, de las frutas que compraremos o de qué prenda de ropa le gusta más, entre otras muchas posibles elecciones de carácter más o menos cotidiano.
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