El dilema de las actividades extraescolares, ¿pasarme o no llegar?

El dilema de las actividades extraescolares, ¿pasarme o no llegar?

Dr. Quintero & Dra. Morales, Sapos y Princesas, El Mundo, 26/08/2019

Tras las tomas de decisiones del verano, a qué campamento apuntarlos, qué actividades van realizar o dónde pasar el descanso estival, e incluso el encaje de bolillos para cuadrar el tiempo en el cual los progenitores trabajan y los niños no tienen colegio, llega el siguiente reto: la organización del próximo curso escolar.

Algunos comenzarán la escuela infantil, otros empezarán su andadura en el colegio y otros darán el salto a la secundaria o, incluso, bachillerato. Y en esta vorágine de toma de decisiones surge la cuestión referente a las actividades extraescolares. Cuáles benefician más a mis hijos, cuántos días a la semana y, sobre todo y más importante, cómo encontrar el punto de equilibrio, ya que no se puede, ni se debe, decir que sí a todo. La respuesta es obvia pero compleja: depende del menor, sus características, sus circunstancias personales y también de la logística y disponibilidad de opciones.

Deportivas

Los niños en su rutina cotidiana se ven inmersos, en un gran número de ocasiones, en jornadas de trabajo escolar de aproximadamente siete horas. Por ello, es necesario comprender los beneficios de todo lo que conlleve un “extra” de tiempo y dedicación por parte de los jóvenes. No hay una regla universal y eso complica la toma de decisiones. Entre las preocupaciones más destacadas por parte de los padres con respecto a sus hijos se encuentra la educación de los mismos. Según los datos que recoge el Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación, el 91,7% de los estudiantes está apuntado a alguna extraescolar.

Una de las principales ventajas de las mismas es el fomento de las habilidades sociales y el trabajo en equipo, ampliándolas a otros espacios y no solo al mismo grupo de iguales que tiene en el colegio. La cooperación, el compañerismo y la tolerancia son valores que se fomentan, por ejemplo, en las actividades deportivas. Según los datos más recientes recogidos por Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación son las más demandadas, pues el número de alumnos de enseñanza obligatoria en España que realizan algún deporte supera el 70%.

Independientemente de que se realicen en equipo o de manera individual, son beneficiosas para la salud, tanto física como emocional, evitando el sedentarismo que se relaciona con importantes alteraciones en los niños, como el sobrepeso. Luego podemos buscar en cada modalidad qué habilidades son las que fomentan. Así, por ejemplo, los deportes de equipo ponen su acento en las habilidades socialeslos de raqueta en la coordinación visomotora o las artes marciales en el desarrollo motor grueso y equilibrio.

Actividades extraescolares
Fuente: Unsplash

Idiomas

Por otro lado, las actividades relacionadas con el aprendizaje de idiomas ocupan el segundo puesto en las preferencias de los padres. En torno a un 30% de los niños ocupan sus tardes en algún centro de estas características. Estas clases contribuyen a fortalecer sus conocimientos y es importante dotarlas de un valor lo más lúdico posible y, por tanto, más reforzante.

Artísticas y culturales

Las artísticas, como el teatro, la pintura o la música, que son elegidas en el 20% de las ocasiones por los padres, fomentan la imaginación, la creatividad y también la confianza en sí mismos. Otras, como es el caso de la danza también contribuyen a la mejora de la salud física y favorecen el proceso de socialización y trabajo en equipo.

Actividades extraescolares
Fuente: Shutterstock

Sin embargo, para que los menores saquen el máximo provecho de estas múltiples ventajas asociadas a las actividades extraescolares, es fundamental tener en cuenta los siguientes aspectos comunes a la toma de decisiones:

  • Es esencial que se elijan en función de sus preferencias y, como padres, aconsejar pero no determinar. Es inevitable depositar expectativas de aprendizaje propio en los hijos. Sin embargo, en el desarrollo de su propia identidad es importante favorecer sus propios intereses.
  • Se pueden cubrir carencias o reforzar debilidades, pero sin utilizar siempre el mismo método.
  • Pese a la complejidad existente hoy en día en la conciliación de la vida familiar y laboral, resulta primordial que las actividades sean elegidas para satisfacer una necesidad o un deseo de aprendizaje, no para cubrir parte del horario en el cual los padres se encuentran en su jornada laboral, ya que de este modo los niños pueden vivirlo como una imposición.
  • Hasta los 6 años no se van a beneficiar del valor socializador de las actividades extraescolares, ya que no es hasta este momento cuando se produce la aceptación de las reglas sociales. Por tanto y para no generar una situación de estrés innecesaria, con las consecuencias que esto podría tener en su bienestar, es importante considerar el tiempo de juego como un espacio insustituible. Se deberán tener en cuenta indicadores como el rechazo a acudir a las clases; somatizaciones previas a la actividad como dolores de tripa o de cabeza; o verbalizaciones negativas sobre la misma.
  • Pueden probar una actividad y sino les convence dejarla, pero ligado a un compromiso mínimo y conocido antes de iniciar la prueba.

En conclusión, teniendo en cuenta lo que nos dice la psicología del desarrollo, es fundamental considerar cada etapa evolutiva, dándole un valor insustituible al juego y al tiempo libre, generando una agenda extraescolar que les aporte el mayor beneficio posible.

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