Exposición a pantallas recomendada a cada edad: ¿cuál es el tiempo límite a lo largo de la infancia?

Exposición a pantallas recomendada a cada edad

Sapos y Princesas, El Mundo, 5/09/2022

Los periodos pasados ante un monitor incluyen aquellos en los que se ve la televisión o se usa el ordenador, el móvil, la tablet o alguna videoconsola. Como se puntualiza en un artículo de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, se trata de actividades sedentarias, en las que el usuario se mantiene inactivo mientras está sentado o tumbado. Una situación que puede ser causante de problemas de salud cuando se cae en el exceso. Pero, ¿a cuánto tiempo asciende la exposición a pantallas recomendada a cada edad y qué riesgos implica excederla?

Qué riesgos implica abusar de los dispositivos electrónicos durante la infancia

La utilización responsable de los dispositivos no es de por sí perjudicial. De hecho, se asocia con diversos beneficios, entre los que figura el fomento del contacto con el mundo exterior, el refuerzo de la comunicación interpersonal y el aporte de momentos de ocio y entretenimiento de calidad, entre otros.

El problema viene cuando se cae en el abuso y estas distracciones se convierten en costumbre. Especialmente a lo largo de la infancia, una etapa vulnerable que determinará, en buena medida, el futuro de una persona. Sin ir más lejos, existe la posibilidad de padecer dificultades para descansar y para mantener la atención, así como de sufrir cuadros de ansiedad y depresión.

Control de la exposición a pantallas recomendada a cada edad
Los padres debemos controlar la exposición a pantallas recomendada a cada edad | Fuente: Canva

De manera adicional, y por el carácter pasivo de la actividad, aumenta el riesgo de que los niños y las niñas padezcan sobrepeso u obesidad. Algo que desde el sistema de salud público estadounidense relacionan principalmente con tres causas:

1. Anula otras opciones

Permanecer sentados y mirando una pantalla ocupa un tiempo que no se dedica al ejercicio físico.

2. La mala influencia de cierta publicidad

Los anuncios y otras propagandas de la televisión pueden llevar a los menores a decantarse por alimentos poco sanos, en su mayoría ricos en azúcar, sal o grasas.

3. Un círculo vicioso

Encontrarse inactivos durante largos periodos favorece la ingesta excesiva de comida, y estos dos tipos de comportamientos se retroalimentan.

4. Posibles alteraciones en el desarrollo

Paralelamente, otros expertos también apuntan a retrasos en la adquisición del lenguaje y de las habilidades sociales como consecuencia de la persistencia excesiva en estas prácticas. Asimismo, restan tiempo a otras iniciativas didácticas y, en ocasiones, se señalan como el desenlace de determinadas conductas violentas.

5. Otros problemas a largo plazo

Por si fuera poco, los mencionados excesos generan el riesgo de desarrollar, a largo plazo, hábitos de vida no saludables. Una posibilidad a la que se suma la de recibir información inexacta, acceder a contenidos inadecuados o perjudiciales y la de convertirse en víctimas de violación de la intimidad, suplantación de la identidad o acoso cibernético.

Cuál es la exposición a pantallas recomendada a cada edad

Conociendo los potenciales peligros, la pregunta inmediata que se nos plantea a los padres tiene que ver con la exposición a pantallas recomendada a cada edad. Los especialistas de la Clínica Mayo establecen diferentes tramos del desarrollo a los que asocian un tiempo máximo de empleo de dispositivos.

1. Desde el nacimiento a los 18 meses

Antes del año y medio de vida, se desaconseja que nuestros hijos e hijas interactúen con ningún elemento audiovisual. La única excepción, puesto que brindan la ocasión de reforzar la habilidad comunicativa, serían las videoconferencias.

Exposición de los bebés a las pantallas
Los bebés no deben exponerse a ningún dispositivo salvo para videollamadas | Fuente: Canva

2. De los 18 meses a los 2 años

Si se comienzan a introducir los dispositivos durante esta etapa, ha de hacerse siempre con la compañía y supervisión de un adulto. Los periodos, eso sí, han de limitarse a unos minutos diarios. El motivo es que, a estas alturas, el juego no estructurado es más valioso para el desarrollo del cerebro que estas propuestas, por lo que los momentos lúdicos junto a otros aceleran el aprendizaje.

3. Entre 2 y 5 años

Desde los 2 a los 5 años, la exposición a pantallas no ha de rebasar, en ningún caso, una hora al día. La programación debe ser de alta calidad y conviene otorgar preferencia a los programas con música, movimiento e historias. Presenciarlos con ellos les ayuda a comprender lo que está sucediendo, para poder aplicarlo posteriormente en la vida real. No obstante, estos ratos nunca ocuparán el terreno de otras actividades beneficiosas como la lectura, los juegos o la resolución de problemas.

4. A partir de los 5 años

Al rebasar los 5 años, los límites recomendados varían según la opinión de unos y otros expertos. No obstante, hasta tener unos 12 años resulta aconsejable mantener el límite de la hora diaria. Hasta cumplir los 15 o 16 años, podemos ampliar varias decenas de minutos el periodo y, al traspasar esa edad, como máximo, hasta las dos horas.

Se trata, no obstante, de pautas orientativas que habrán de complementarse con factores como la madurez mental de nuestro hijo o la calidad de los contenidos consumidos. Dicho lo cual, si tenemos ocasión de minimizar en lo posible esos momentos de ocio pasivo, no debemos dudarlo. Asimismo, no es aconsejable que los menores dispongan de pantallas en la habitación; la ubicación en espacios comunes resulta mucho más apropiada.

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