Higiene bucodental desde el embarazo: ¿cuáles son los riesgos más comunes para ti y para tu hijo y cómo evitarlos?

Sapos y Princesas, El Mundo, 12/05/2022

Cuáles son las alteraciones dentales más habituales durante la gestación

Tal y como advierten los expertos de las Clínicas Dentales de Sanitas, las variaciones responsables del mencionado aumento de vulnerabilidad tienen que ver con las oscilaciones en los niveles hormonales, que generan diversas amenazas, entre las que destacan:

1. Gingivitis y periodontitis

Más de la mitad de las mujeres en gestación se ven afectadas por la gingivitis a causa del aumento de progesterona y estrógenos. Este fenómeno incrementa el flujo sanguíneo de las encías, facilitando su enrojecimiento e inflamación, lo que eleva la probabilidad de sangrar al cepillarse. Lejos de limitarse a tal acontecimiento, conlleva efectos potencialmente graves. Y es que, si no se trata a tiempo y de forma adecuada, las bacterias que se acumulan en la línea de la encía podrían generar una periodontitis, infección que puede llegar a destruir el hueso donde se insertan los dientes y los tejidos adyacentes

2. Vómitos, xerostomía y alteraciones de la saliva

Durante el embarazo no es extraño sufrir, por otra parte, erosión del esmalte de los dientes debido a los vómitos. Algunas mujeres experimentan, además, xerostomía, que consiste en una sequedad excesiva provocada por una alteración del funcionamiento de las glándulas salivales que afecta a la composición del fluido bucal.

3. Movilidad dentaria

El organismo femenino también produce relaxina, encargada de relajar las articulaciones de la embarazada de cara al alumbramiento. Sin embargo, hay investigaciones que afirman que esta hormona puede provocar una ligera movilidad dentaria que permite la entrada de restos de alimentos. Tal escenario contribuye a la acumulación de placa entre la encía y las piezas dentales, pasándose a otro en el que la infección inflame la zona y se terminen produciendo severos daños en la misma.

Hilo dental e higiene bucodental
Es imprescindible extremar las tareas de higiene bucodental desde el embarazo | Fuente: Pexels

La amenaza de no cuidar la salud bucodental desde los primeros meses de vida

Pese a que tras dar a luz se atenúe la intensidad de las anteriores amenazas, la importancia de cuidar la salud bucodental desde los primeros meses de vida no deja lugar a la relajación. Aparte de velar por el bienestar de nuestra boca, ahora deberemos mantenernos muy al tanto de nuestros hijos. Porque, aunque quizá no lo parezca, los cuidados tempranos pueden prevenir serios inconvenientes futuros. Entre los mismos, destacan los problemas de mordida o erupción desalineada de los dientes, que llegan a causar caries, alteraciones musculares, estéticas e incluso dificultades para hablar o comer.

Prevención, la herramienta más eficaz

Al igual que ocurre en tantos otros casos, la prevención impide la aparición de numerosas consecuencias indeseadas. Tanto en el caso de los adultos como en el de los niños hay acciones cotidianas que, combinadas con la supervisión clínica adecuada, permiten minimizar los inconvenientes. Apoyándonos en el criterio los especialistas de las Clínicas Dentales de Sanitas, que posee centenares de consultas de esta especialidad repartidas por todo el país, os contamos cómo proceder para salvaguardar el buen estado de nuestras bocas.

Cómo anticiparse a los problemas durante el embarazo

Aunque siempre hemos de mantenerla, la higiene bucodental desde el embarazo es aún más fundamental. Debe estar basada en un correcto cepillado alternado con el uso de hilo dental y de colutorio. En ocasiones, el sabor del dentífrico habitual genera rechazo, hasta el punto de sentir náuseas e incluso de desistir en las tareas básicas de limpieza. Antes de llegar a ese punto, no hay que dejar de buscar, entre los muchos productos que hay en el mercado, aquellos que no causen desagrado.

Otro aspecto importante para prevenir problemas es visitar al odontólogo para someterse a una revisión completa y eliminar la placa bacteriana y el sarro. Es conveniente repetir esta visita en el segundo trimestre de la gestación o en el momento en que se detecten problemas como el dolor, el sangrado de las encías o el movimiento de alguna pieza, entre otros.

Higiene bucodental en el embarazo
Algunos productos para la higiene bucodental pueden provocar náuseas a las gestantes | Fuente: Canva

La importancia de la atención bucodental desde las primeras etapas de la infancia

Desde que son pequeños, nuestros hijos deben saber cómo proceder con las tareas diarias indispensables para mantener un buen estado de salud bucodental. Entre las mismas, no hay que olvidar:

  • Cepillarse los dientes al levantarse, después de comer y antes de ir a la cama.
  • Ayudarles a lavarse en las primeras etapas, cuando aún no son capaces de ejecutar bien los movimientos.
  • Utilizar pasta de dientes y colutorios específicos para niños.
  • Beber agua para evitar la sequedad bucal.
  • Evitar alimentos con exceso de azúcares.
  • Seguir una dieta sana.

Además, la Dra. Berta Uzquiza, odontóloga de Innovación y Calidad Clínica de Sanitas Dental, señala la importancia de usar una pasta de dientes con una concentración de flúor suficiente: «Es fundamental comprobar que la pasta de dientes contiene al menos 1.000 ppm de flúor para que la defensa frente a la caries sea efectiva. Tras la erupción del primer diente, podemos empezar a usar pasta con tal concentración, colocando en el cepillo la cantidad de pasta equivalente a un grano de arroz. A partir de los 3 años, se aumenta la cantidad de pasta, que se acercará al tamaño de un guisante». 

De forma paralela, y según indican los expertos de las Clínicas dentales de Sanitas, las revisiones del odontopediatra ayudarán a mantener a raya a las enfermedades dentales. Lo recomendable es acudir a que evalúen el estado de la boca de los niños cuando salga el primer diente, que suele ocurrir entre los 6 y los 18 meses de vida. Posteriormente, a no ser que el paciente tenga patologías que lo justifiquen, como alto riesgo de caries, las sociedades científicas recomiendan visitarlo al menos una vez al año. Y, de este modo, controlar la posición de las piezas, la caída de las de leche y la erupción de las definitivas, además de comprobar si hubiese caries para aplicar, en caso de que sea necesario, selladores que dificulten su aparición.

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