La importancia de la curiosidad en el aprendizaje: Claves para estimularla

La importancia de la curiosidad en el aprendizaje: Claves para estimularla

Teresa Solís, Sapos y Princesas El Mundo, 16/05/2019

“¿Cómo se llaman las rodillas de las mariquitas?, ¿cómo puede ayudar la música de un concierto solidario a curar a unos niños enfermos?, ¿por qué hay personas que no tienen agua limpia para beber? ¿cómo son las casas de los ratones? ¿por qué el mar no se sale? ¿por qué podemos morder las nubes cuando hay niebla?”. La curiosidad invade el día a día de los niños que nos lanzan miles de preguntas, algunas las recogemos y les damos respuestas, otras las anulamos y otras caen en saco roto. 

Si realmente fuéramos conscientes de los efectos que de forma reiterada tienen nuestras respuestas adultas a sus preguntas, seguramente cambiaríamos nuestra actitud ante ellas. Por absurdo que parezca,  la curiosidad es imprescindible para su desarrollo, para comprender el mundo que les rodea, para aprender cosas nuevas, pero, sobre todo, para saciar el hambre de saber. Un hambre que, bien alimentado, vuelve a surgir una y otra vez metiéndolos en una rueda infinita de aprendizaje. Pero si este se corta de raíz sin alimentarlo, lo que hacemos finalmente es matarlo y generar pasividad e indiferencia ante lo desconocido.

Lo más maravilloso de un niño, además de su inocencia, es la necesidad imperiosa de entender lo que le rodea, de probar todo lo que tiene a su alcance, de destripar cualquier mecanismo para ver cómo es por dentro y cómo funciona, de abrir cualquier caja, bolsa, cajón o armario y descubrir lo que hay en su interior. Miles son los posibles tesoros de los niños, miles los usos que pueden dar a cada cosa, miles las explicaciones que pueden dar a una situación, pero esta actitud solo sigue viva en el crecimiento si los adultos la favorecemos.  

En resumidas cuentas, la curiosidad nos lleva al movimiento para saciarla, es decir, es el motor que genera las ganas de indagar y experimentar. Esta motivación es clave para poner en marcha el complejo engranaje de aprendizaje que arranca por la capacidad de poner atención ante un punto de interés, activar los circuitos de la memoria. También, despierta la emoción necesaria para estar en plena disposición de adquirir nuevos conocimientos.

La importancia de la curiosidad en el aprendizaje de los niños

¿Cómo podemos estimular la curiosidad por aprender?

1. Responde sus preguntas

No dejes pasar la oportunidad de contestar a todas las cuestiones que te lancen tus hijos, es importante responderlas para que se animen a seguir haciéndolo.

2. Estimula su imaginación

Ayúdalos a buscar la respuesta correcta mediante razonamientos. De esta forma, los estaremos enseñando a analizar y a ser razonables, a contrastar posibles opciones o a interesarse por conocer más datos. En definitiva, de forma muy sencilla, planteará hipótesis, pensará y buscará argumentos para declararlas verdaderas o falsas. Y esto no es más que el método científico por excelencia.

Además, dar respuesta a una pregunta y ayudar a entender el interrogante da pie a que surjan nuevas cuestiones, en el momento o más adelante, incluso meses después. Pero el hecho de “no responder” es anular a priori esta posibilidad.

Cuando no sepamos la contestación, que será muchas veces, la mejor opción es plantear con ellos hipótesis y, después, buscar en internet, libros o enciclopedias toda la información necesaria. De esta manera les estaremos mostrando herramientas para que, de forma autónoma, sean capaces de ir saciando solos sus ganas de saber.

3. Muestra tu disponibilidad

Atiende sus demandas. Hay que demostrarles que pueden contar con nosotros y darles la seguridad de que alguien se preocupa por sus inquietudes.

4. Responde con otra pregunta

A veces, responder con otra pregunta sobre el tema en cuestión hará que se la replanteen y, de esta manera, conseguirán encontrar una respuesta ellos solos.

5. Favorece todos los escenarios posibles de experimentación

Crea espacios en los que puedan manipular objetos, desmontarlos o probarlos. Eso sí, aprendiendo de forma simultánea los límites de estas acciones, sabiendo qué tipo de cosas se pueden desarmar y cuáles no.

6. Anímalos a crear

Internet está lleno de recursos para que los niños preparen sus propios mecanismos: circuitos eléctricos, pequeños invernaderos, inventos caseros para sujetar cosas o experimentos domésticos. 

7. Fomenta el hábito de lectura

Novelas fantásticas, cuentos, noticias, relatos o biografías, existen muchas alternativas para todas las edades. Conocer distintos tipos de lecturas da pie a que se inclinen a seleccionar las que mayor afinidad tengan con sus intereses. Desconocer la variedad impide que quieran recurrir a ellas.

8. Plantea retos

Plantear retos a su medida en temas que sean de su interés o totalmente novedosos provocará que quieran resolverlos, por ende, al aprendizaje de nuevos conocimientos que, inevitablemente, llevarán a otros posteriores.

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