La ludopatía en adolescentes. ¿Cómo debemos actuar?

La ludopatía en adolescentes. ¿Cómo debemos actuar?

Anais López, Sapos y Princesas, El Mundo, 14/01/2020

Al hablar de ludopatía, la mayoría imaginamos a una persona adulta de entre 40 y 60 años delante de una máquina tragaperras. Pero los patrones de juego y la edad son muy diferentes en la actualidad, encontrándonos cada vez con más jóvenes y adolescentes que muestran claras señales de poder tener una adicción del comportamiento.

El avance de las nuevas tecnologías ayuda a la accesibilidad y a la inmediatez, lo que facilita el no tener que desplazarse para disfrutar de ellas y el poder hacerlo fuera de la vista de los demás. Por otro lado, con publicidad específica, atrayente y que utiliza en ocasiones a personas importantes del mundo del fútbol o de la televisión, conseguir consumidores no es difícil. Los adolescentes son especialmente vulnerables a todos estos estímulos: tienden a buscar experimentar sensaciones novedosas y huir del aburrimiento, están muy familiarizados con las nuevas tecnologías y su percepción de los peligros que conllevan es muy baja.

Como todos los productos en el mercado, existe una gran variedad de juegos: de competición, de rol, de riesgo y de azar. Algunos constituyen simples pasatiempos, pero otros tienen como objetivo principal el arriesgar (ganar o perder dinero). Y si bien, por ejemplo, las apuestas están vetadas para los menores de edad, es sabido por todos cuán fácil es hacerse pasar por un adulto en internet.

Fases del desarrollo de la adicción

Los adolescentes que sufren ludopatía pasan por diferentes fases, comenzando por un disfrute normalizado hasta llegar al estadio del juego patológico:

  1. Fase de ganancia. Luna de miel donde hay ganancias, las cuales ayudan a establecer la falsa creencia de que se es un jugador de éxito.
  2. Fase de pérdida. Incremento del juego y del dinero invertido a causa de la actitud optimista, aumentando las pérdidas. El objetivo del juego ya no es ganar sino recuperar lo perdido.
  3. Fase de desesperación. Se empiezan a acumular deudas y se agravan otros problemas en cuanto a responsabilidades en relación a amigos y familia.

Señales de alerta

Es importante estar cerca de nuestros hijos, atentos a los signos que nos pueden indicar la existencia de una adicción al juego, como los siguientes:

  • Irritabilidad excesiva cuando la conexión se interrumpe o va lenta y cuando no se está jugando.
  • Privación de sueño, tiempo de descanso y tiempo para comer, pues, al igual que en las adicciones a sustancias, cada vez se requiere mayor inversión temporal para experimentar la misma sensación del inicio, dejando de lado el cuidado personal.
  • Aislamiento tanto del grupo de amigos como de la familia.
  • Evasión de los problemas familiares y/o del colegio/trabajo.
  • Elusión de responsabilidades.
  • Absentismo escolar.
  • Mentiras, ocultándose los tiempos reales de juego, la actividad que está realizando y si se ha invertido dinero en ella.
  • Pérdida de control, ya que no se puede reducir el tiempo que se invierte en el juego.
  • Robos dentro y fuera de casa de objetos de valor.
  • Deudas, recurriendo a pedir o a que le fíen dinero.
Ludopatía
Fuente: Canva

Factores que favorecen la ludopatía

Ser víctima del juego patológico a temprana edad es más fácil de lo que muchas veces como padres y madres podemos pensar, puesto que la edad es un factor importante de riesgo. Un “inofensivo” videojuego, teléfonos móviles o el uso excesivo de internet pueden ir provocando poco a poco el desarrollo de una conducta adictiva.

Además de la edad, existen otros factores que pueden favorecer la aparición de la ludopatía. Algunos de ellos podrían ser:

  • Ausencia de límites en cuanto a horarios, tiempos y espacios de uso.
  • Accesibilidad.
  • Mala gestión del tiempo de ocio y tiempo libre, así como una mala gestión del aburrimiento.
  • Poseer mucho dinero o todo lo contrario, ausencia de este. Se ve en el juego una vía rápida para conseguirlo.
  • Creencias asociadas al juego, como controlar la suerte o expectativas positivas en él.
  • Falta de comunicación en el entorno familiar.
  • Crecer en un entorno familiar donde se hace un uso normalizado del juego.
  • Baja autoestima
  • Ausencia de habilidades sociales, encontrándose en las pantallas una vía de escape ante las dificultades de relacionarse con otras personas.
  • Búsqueda constante de sensaciones nuevas.
  • Dificultades a la hora de identificar y gestionar las emociones.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Falta de recursos a la hora de tomar decisiones de manera responsable o dificultades a la hora de resolver conflictos de el día a día.

¿Qué podemos hacer desde casa?

Ante todo, no hay que minimizar un problema como la ludopatía que puede llegar a todas las casas y que puede afectar a nuestros hijos. La prevención es la herramienta más poderosa que hay: prevenir es anticipar, y anticipar es ir un paso por delante en el crecimiento de nuestros hijos. Algunas de las medidas que podemos tomar son las siguientes:

  • Pacta horarios y espacios de uso, atendiendo a su responsabilidad en el caso de incumplimiento, reduciendo horas o incluso quitando su acceso por un tiempo.
  • Juega con ellos sin pantallas.
  • Supervisa qué clase de aplicaciones y juegos tiene.
  • Fomenta el diálogo en la familia, creando espacios de comunicación.
  • Estimular el deporte y actividades en equipo y al aire libre.
  • Potenciar actividades que no precisen el uso de las tecnologías como la lectura, ver películas y las culturales.
  • Dota a tus hijos de habilidades sociales.
  • Ayuda a tus hijos a posponer satisfacciones y tolerar fracasos.
  • Ayuda a tus hijos a que puedan identificar lo que sienten, aceptando la emoción sin huir del malestar que esta les pueda generar.
  • Fomenta valores saludables.
  • Da ejemplo. En este sentido los padres y las madres tenemos mucha responsabilidad.
  • Ayuda a tus hijos a tomar decisiones de manera responsable.
  • No les des rápidamente soluciones a su aburrimiento, pues deben aprender a tolerarlo. Ellos mismos deben buscar alternativas saludables.
  • Ayuda a tus hijos a que se quieran, se respeten y se acepten tal y como son.

En esta época donde se acercan unas fechas de gran consumismo, las cartas dirigidas a los Reyes Magos o a Papá Noel se llenan de peticiones de móviles, videojuegos y consolas que, en muchas ocasiones, nuestros hijos no están preparados para utilizar. Tenemos una gran responsabilidad en cuanto a si esas peticiones deben ser aceptadas o no, si deben ser pospuestas para cuando sean más mayores o si simplemente sería mejor prescindir de ellas.

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