Las regresiones del sueño infantil: en qué consisten y cómo podemos afrontarlas

Regresiones del sueño infantil

Natalia Martín, Sapos y Princesas, El Mundo, 18/03/2021

El descanso adecuado es un aspecto fundamental en el desarrollo evolutivo. Pero no son pocos los que tienen dificultades en este sentido durante la primera infancia. Entre ellas figuran las llamadas regresiones del sueño. Se trata, fundamentalmente, de problemas a la hora de dormirse o de despertares nocturnos, y afectan a una proporción de los bebés y niños pequeños que oscila entre el 20 y el 30 %. Son situaciones que se suelen resolver por sí solas en poco tiempo, pero que, en los casos más difíciles, pueden persistir hasta la edad adulta.

¿Cómo afectan a los pequeños?

Estas fases de retroceso son períodos de tiempo en los que un bebé que descansaba bien deja de hacerlo y comienza a presentar despertares nocturnos o muestra dificultades para conciliar el sueño. En algunos casos, estas regresiones tienen lugar especialmente en las siestas, cuando empiezan a no dormirlas bien.

Los pioneros en el estudio de este fenómeno fueron los investigadores holandeses Van de Rijt y Plooij, quienes publicaron un libro, The Wonder Weeks (Semanas maravillosas), en el que estudiaron y narraron estos periodos de regresión y crecimiento. En él explicaron la teoría según la cual el desarrollo de un niño se manifiesta en saltos predecibles.

¿Cuáles son las causas?

Así pues, el origen suele estar determinado por la adquisición de los hitos del desarrollo. Es decir, por esos cambios fundamentales en cada etapa evolutiva que se van dando gracias a los aprendizajes adquiridos. Por ejemplo, los producidos por la evolución psicomotriz, como girarse, sentarse, caminar o hablar, entre otros. Estos momentos importantes surgen en torno a unas edades determinadas. Aunque no todos los niños experimentan retrocesos en ellas, lo cierto es que es bastante común que suceda.

Las regresiones del sueño en función de cada etapa de edad

A continuación, explicaremos en qué consisten los cambios propios de cada edad y las alteraciones más comunes en los patrones de descanso.

1. A las 6 semanas

El bebé se despierta con mayor frecuencia, manifiesta dificultad para conciliar el sueño y, en ocasiones, muestra un aumento del apetito.

2. A los 4 meses

En esta época es habitual que deje de dormir de forma continuada y que aumente su llanto e irritabilidad.

3. De los 8 a los 10 meses

También puede haber alteraciones en los períodos de descanso en esta fase, en la que el bebé comienza a realizar cambios psicomotores, como el gateo, o aprender a sentarse o levantarse.

4. A los 12 meses

A esta edad a menudo están más irritables y se despiertan constantemente. Coincide con el momento en el que aprenden a caminar.

5. A los 18 meses

Esta es la etapa en la que el pequeño comienza a experimentar la llamada ansiedad por separación.

6. A los 2 años

Es cuando, por lo común, comienzan las pesadillas y los terrores nocturnos.

¿Qué efectos producen?

  • Disminución del sueño.
  • Irritabilidad y mal humor.
  • Necesidad de mayor contacto.
  • Aumento del nivel de hambre.

¿Cuánto duran estas fases?

La duración de estos episodios es, aproximadamente, de dos a seis semanas. Pasado ese tiempo, el niño vuelve a su patrón de sueño con normalidad. Y aunque son muy comunes, no afectan a todos los pequeños ni las presentan en cada hito de su desarrollo.

Pautas para mitigar los efectos de las regresiones del sueño

Para llevar mejor estos cambios es importante mantener la constancia, ser flexible, amable y tener paciencia. Debemos establecer una serie de rutinas, conservar los horarios y el ambiente favorable al descanso. Y ser conscientes de que es una situación temporal.

Por otra parte, para no crear un problema mayor en el pequeño, conviene saber cómo actuar ante estos despertares. Nuestro estado de ánimo y una gestión emocional apropiada son básicos para su desarrollo óptimo.

Antes de ir a la cama es aconsejable preparar una serie de dinámicas que favorezcan la relajación del pequeño. Estas son las principales:

  • Darle un baño de agua caliente con las luces tenues.
  • Disminuir la claridad de la vivienda, así activamos la producción de melatonina y, por lo tanto, potenciamos el sueño.
  • Intentar rebajar la actividad física u otro tipo de estimulación antes de dormir.
  • Realizar masajes suaves con aceites especiales para pieles de bebés de olor a lavanda.
  • Leer un cuento o hablar con voz calmada mientras se acaricia al bebe para que se relaje y, de esta forma, inducir en él un estado propicio.
  • Ser paciente, es la premisa principal.

Las regresiones del sueño infantil son difíciles de llevar y agotadoras para los padres, pero es importante mantener la paciencia. Y no olvidar que pasarán. Entre tanto, la mejor respuesta consiste en ofrecer a los hijos tranquilidad y buenos hábitos a la hora de dormir. Y si la situación de conflicto se prolonga demasiado, lo mejor es acudir a un especialista en el ámbito de la pediatría o la psicología, quien os ofrecerá una guía para poder gestionar mejor estas complicaciones.

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