Lavado nasal infantil: ¿qué podemos hacer para facilitar su puesta en práctica?

Sapos y Princesas, El Mundo, 14/09/2021

El lavado nasal consiste en una maniobra concebida para eliminar el exceso de mocos de los bebés y los niños de corta edad cuando la congestión provocada por estos fluidos les dificulta el proceso de respiración. Generalmente, suele ser más frecuente durante los meses de invierno, época en la que predominan los catarros y la gripe y, por consiguiente, la congestión en la nariz.

¿Por qué es necesario el lavado nasal?

Tal y como explica la Sociedad Valenciana de Pediatría, se trata de una práctica necesaria porque durante las primeras etapas de la infancia no sabemos inhalar el aire por la boca. Ante el taponamiento de las vías respiratorias, no queda otra que introducir suero fisiológico o una solución salina por cada una de las fosas, procedimiento que ayuda a expulsar la mucosidad.

El modo de llevarlo a cabo puede estresar, y mucho, a los padres, puesto que los bebés acostumbran a llorar bastante por las molestias ocasionadas en el proceso. Dicha sensación desagradable se traduce normalmente en bruscos movimientos de cabeza, complicando las cosas a la hora de mantener inmóviles a nuestros hijos.

Molestias al realizar el lavado nasal
Proceder con el lavado nasal entrañas sus dificultades por las molestias causadas en los niños | Fuente: Pexels

¿Cuántas veces se debe realizar cada día?

Para facilitar la comprensión de lo que implica un lavado nasal, la Asociación Española de Pediatría identifica el suero fisiológico con un pañuelo para los niños pequeños que aún no saben sonarse. Si se tiene en cuenta esta idea, resulta más sencillo entender que hay que llevar a cabo tantos como sean necesarios para que el menor en cuestión esté más cómodo y respire mejor.

No es recomendable, por el contrario, usar con tanta frecuencia los aspiradores de secreciones. La presión de succión que ejercen puede ocasionar sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa o piel que recubre por dentro la nariz. Así que es mejor limitar su puesta en práctica a una o dos veces diarias si se observa mucha mucosidad y nunca realizarlo de forma brusca.

Para proceder con las limpiezas con suero fisiológico existen diferentes métodos que se pueden comprar en la farmacia. Cualquiera de ellos es igual de eficaz si se realiza correctamente, aunque quizás sea más conveniente optar por los que vengan en envases pequeños, puesto que la utilización de un mismo frasco, catarro tras catarro, favorece su contaminación por gérmenes. También resulta recomendable que cada niño tenga su propio dispositivo con el fin de dificultar la transmisión vírica de uno a otro.

Evitar contagios de virus con el lavado nasal
Los métodos individuales para lavado nasal son mejores para evitar contagios | Fuente: Pexels

Consejos para facilitar la realización de un lavado nasal

La AEP facilita, por otra parte, una serie de recomendaciones a tener en cuenta a la hora acometer el lavado nasal, con el objetivo de facilitar las cosas a los padres y reducir la sensación desagradable que pueden llegar a sentir los niños:

  • Es recomendable proceder antes de dormir y previamente a las tomas en los bebés.
  • Suele ser suficiente con aplicar de 1,5 a 2 mililitros en cada fosa nasal en bebés y hasta 5 ml en niños mayores.
  • La sensación será menos molesta si el suero está a temperatura ambiente.
  • Se puede tumbar al niño boca abajo o boca arriba, como mejor se le sujete, procurando girarle la cabeza hacia un lado e intentando que no se eche hacia atrás.
  • Cuando esté bien agarrado, echaremos con decisión el suero fisiológico por el orificio que queda hacia arriba.
  • Tras esta maniobra, sobre todo si está boca arriba, se le puede sentar para favorecer la expulsión de las secreciones.
  • Posteriormente, se repetirá la maniobra para echar el suero en la otra fosa nasal, girándole la cabeza hacia el lado contrario.
  • Si la nariz está muy obstruida, se puede echar algo más de la solución, masajear para reblandecer la mucosidad y volver a introducir otro poco.
  • Los niños mayores son capaces de realizarse el lavado nasal ellos mismos, inclinando la cabeza hacia un lado, posteriormente al contrario y echando el suero por el agujero nasal que queda más arriba.
  • No debemos preocuparnos si, además de expulsar parte de los mocos, terminan ingiriendo otra fracción de los mismos, un suceso que entra dentro de la normalidad.
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