¡Los niños salimos ya! Cómo adaptar a nuestros hijos al desconfinamiento a partir de mañana

Hola a todos, y gracias por estar al otro lado. Lo primero, os deseo que sigáis todos resistiendo y con mucha salud.

Hoy no es un día más, no es igual a ningún otro, porque muchas familias se plantean cómo comenzar mañana a dejar salir a sus hijos a la calle, de acuerdo a las medidas planteadas y ordenadas por el gobierno con fecha 23/04/2020.

Algunos de vosotros me habéis comentado que mañana domingo no vais a comenzar a salir; que como los niños no os lo piden incesantemente preferís primero ver como hacen los demás, como se lleva a cabo todo, etc.

Pues bien, cada familia es libre de decidir, efectivamente, de acuerdo a la normativa impuesta vigente en este momento, lo que desea hacer y cómo, ateniéndonos siempre a la premisa que los niños necesitan salir y comenzar, lo antes posible, a realizar una adaptación a las nuevas rutinas del desconfinamiento, para poder ir adaptándose a la nueva forma de vida que probablemente, y durante un tiempo, vamos a tener que continuar realizando y llevando a cabo en las interacciones sociales fuera del contexto hogar.

Para aquellos que mañana vais a realizar el desconfinamiento deciros, ante todo, que sois vosotros los que mejor conocéis a vuestros hijos, sus necesidades y las dificultades que podáis encontraros, o no, ese primer día.

De entrada, y como dije en el programa anterior, como sabemos que mañana sí van a poder salir, si no lo saben es el momento de decírselo.

Ante esta situación nueva, nos podemos plantear tres escenarios diferentes:

  • El del niño que está deseoso y quiere salir, al que habrá que dejarle muy claras las normas que tiene que realizar si tiene más de cuatro a cinco años, y qué pasa si no las cumple, así como quizás la recompensa que podría tener al llegar a casa si lo hace todo fenomenal.
  • El segundo escenario sería el de aquel niño/a que aparentemente le da igual salir o no, porque se ha acostumbrado a estar en casa y no es consciente de lo necesario que es para él salir o no salir al exterior.

En estos casos, las normas se han de explicar igual y mitigando cualquier incertidumbre que pueda tener, explicándoles todo minuciosamente, como hablaba en otra entrada anterior.

  • El tercer escenario, más duro, sería el de aquellos niños que sientan miedo a salir a la calle. Con estos niños es necesario tener especial delicadeza y, dependiendo de la edad, decirles primero EL EXTERIOR NO ES PELIGROSO, vas conmigo, confías en mí, yo nunca haría nada que te pudiera poner en peligro, al contrario, necesitas salir y disfrutar de todo aquello que sabemos que a él le gusta y que aunque ahora no lo vaya a poder ver o hacer, si comienza a salir podrá hacerlo. Si no, es posible que la casa se convierta en su propia cárcel.

Si conseguimos que al final acceda, y en otro podcast explicaré los pasos a seguir con estos niños sobre las mascarillas, los guantes, aquello que les da miedo, etc., lo primero será que, por lo menos, nos dejen atravesar las zonas comunes con ellos y asomarse al exterior. Aunque sean solo cinco minutos, pero cinco minutos de paseo con tranquilidad, despacito, agarrados de la mano si tienen miedo,  … Tenemos que estar tranquilos y cuando ellos digan que quieren volver, preguntar: ¿No quieres un poquito más? Vamos empujando un poquito más, siempre que les veamos tranquilos.

En el momento en el que se alteren, con voz pausada y tranquila, nos damos la vuelta y mañana más, como los deportistas. Vamos a dedicar un programa entero sobre esta forma de adaptación a salir al exterior para niños que puedan desarrollar agorafobia, dependiendo de la edad.

A continuación, voy a hablar de cómo se realizaría ese desconfinamiento el primer día, quizás de manera más normativa porque es el primero y han de aprender para convertirlo en costumbre. Para ello, voy a seguir la normativa vigente que ha dado el Gobierno.

Éste ha dado la fórmula de los primeros paseos infantiles mientras dure el estado de alarma por el coronavirus 1-1-1-1: 1 vez al día, 1 hora máximo, en un ratio de 1 km alrededor del domicilio y con 1 adulto responsable. Sobre este apartado tendremos que pensar primero en qué horario preferimos o es mejor para nuestros hijos. Cuando lo tengamos decidido existe una condición, y es que siempre tendremos que guardar una distancia con otros que no son de nuestro hogar pero pueden ser amigos, vecinos, etc., de dos metros.

Quizás nuestros hijos pueden pasear con uno de nosotros 1 hora alrededor del domicilio o bien, dentro de esa hora, y en días posteriores cuando las rutinas se hayan comprendido y aprendido, coincidir, a dos metros de distancia siempre, con algún amigo o compañero con se pueda ver en la misma situación y aprendan a conectar y hablar desde esa distancia con normalidad. La palabra normalidad suena rara en estos días. Uno de mis queridos alumnos online el otro día me decía que sí podría jugar al veo veo, y me pareció una idea excelente, la de recuperar juegos como ese para esos paseos. Somos nosotros como padres y custodios los que decidiremos cuándo, cómo y de qué modo vamos a realizarlo.

Y si, es necesario que llevemos mascarillas, es recomendable que se acostumbren a llevarlas, porque igual hoy no las necesitan pero mañana si, y tienen que empezar más antes que tarde. Y la máxima que dije en el anterior programa: NO TOCAR.

Nuestros hijos tienen que aprender también a lavarse las manos con un gel que llevan en los bolsillos, pero recordándoles que las manos no podrán ir a la boca porque es tóxico (aquellos niños de más de siete u ocho años ya podrían llevar su propio gel en el bolsillo).

Se nos obliga a respetar la distancia interpersonal, pero quizás el primer paso sea cuando cerramos la puerta de nuestra casa y caminamos hacia el ascensor: NO TOCAR. El papá o la mamá es siempre el que abre la puerta. En las zonas comunes como el ascensor, etc: NO TOCAR. Son siempre el papá o la mamá los que se ocupan de realizar las tareas que los niños no van a poder hacer por ahora, hasta que no aprendan cómo. Porque si bien es cierto que la COVID no ataca a los niños con la misma intensidad que a los adultos, recordemos siempre que no sabemos hasta qué punto son sus transmisores.

Es decir, en las zonas comunes son los adultos los que se ocupan absolutamente de todo lo que sea tocar, para que nuestros hijos vean cómo lo hacemos y si llevamos guantes automáticamente después de tocar y salir del ascensor sacamos nuestro gel del bolsillo y nos lavamos los guantes y las manos con él, bien desinfectados, y continuaremos nuestro paseo sin darle más importancia. Los niños solo observan para posteriormente aprender e ir implementándolo en su día a día, porque aunque llevemos guantes tenemos que desinfectárnoslos, recordémoslo.

En todas las edades que pueden salir actualmente, existe la complicación de que nos obedezcan. Por eso es muy importante hablarlo todo antes de salir de casa; hoy, mañana, deben recordarlo todo como una instrucción necesaria e indispensable.

Después de este paseo que durará lo que nuestro reloj nos marque, para ello podemos ponernos una alarma a ser posible con música, recordad que es mucho mas fácil acompañar a un niño solo que a tres a la vez. Siendo el primer día, por ejemplo en el caso de una familia con tres hijos, multiplicaremos por tres las horas de salida de los adultos, una vez con cada hijo. En este punto, y desde aquí elevaría mi demanda y que aquellos que tenemos hijos más mayores podamos también salir a pasear.

Nos dicen que les estará permitido correr y saltar, respetando siempre la distancia mínima interpersonal. Y yo me pregunto, un niño de cinco años con un patín, ¿cómo sabe él la distancia mínima interpersonal cuando va con patín? ¿O cuando corre?

Me imagino a madres y a padres enervados detrás de sus hijos, por si asoma alguien al doblar la esquina (Sin comentarios …).

Como no podemos meter a nuestros hijos dentro de un aro para guardar las distancias y colgárselo, y hay que guardar las distancias interpersonales si o si, y como no nos es posible tener un brazo elástico como de goma, se recomienda que vayan a nuestro lado, y que en vez de correr practiquemos andar deprisa con ellos, y podamos ir a zonas donde podamos saltar, que no sean parques, porque a los parques no nos dejan entrar, podemos saltar y correr (hacer deporte) en cualquier sitio que no sea un jardín o un parque, o yoga en familia. Porque mi gran duda surge con las pelotas: ¿Un niño con una pelota y sin un amigo? ¿Sin poder utilizar un parque o jardín o zona de juego infanti? ¿Qué le queda con la pelota?

Por eso no recomiendo, en estas primeras salidas, que no salgamos con la pelota ni con el patín, salvo aquellos que son muy pequeños, menores de seis años de tres o cuatros años, cuyas distancias son más próximas a la mamá o al papá y lo podemos coger.  

También nos dicen lo que no pueden hacer, es decir, no pueden salir niños enfermos, pero no solo del COVID, sino niños con otros síntomas compatibles, pero cuidado, todos los demás que padezcan cualquier otra enfermedad no contagiosa pueden y deben salir lo antes posible, si su pediatra así se lo ha aconsejado.

Una parte muy importante y nueva en esta normativa es que los adolescentes mayores de catorce años pueden salir a la calle a realizar “las tareas autorizadas para adultos, si así lo consideran los padres”. Esto quiere decir, para nuestra sorpresa, que pueden salir solos, pero ALTO, yo les aconsejaría realizar un documento de autorización para ese adolescente y el motivo de su salida. Es decir, una autorización que deberá llevar siempre encima con su DNI, si lo tiene, en la que pondremos: fecha y motivo de la salida del menor, junto al teléfono del custodio, por si fuera necesario.

Es muy importante con los menores de catorce a dieciocho años, que tengamos total consciencia de que son responsables y de que van a salir solamente a lo que se les demanda y solicita, porque es cierto que en estas edades tras la petición de ir a la farmacia a comprar el medicamento, haya una intención, con toda la inocencia del mundo, de verse con algún amigo que hayan quedado por WhatsApp, por ejemplo. 

Ya definí en el programa anterior, a estos pre y adolescentes como los optimistas, y van a intentar, muchos de ellos, acceder aunque sea a un ratito de libertad, que es muy propio de todos nosotros en esas edades).

Así que, desde mi punto de vista, yo recomiendo, por favor, que eviten las salidas de este tipo en menores de catorce a dieciocho años, hasta que no exista una salida regulada con normalidad y no sea totalmente necesario.

En cuanto a los jardines y patios comunitarios, como el sentido común nos dice, si los niños no pueden jugar en los parques y jardines exteriores, cada comunidad deberá consensuar el uso de estos guardando las distancias interpersonales, llevando mascarillas y guantes y desinfectando los guantes cada vez que se toca algún material comunitario.

Por otra parte, el Gobierno dice  “que la clave está en el enorme sentido cívico de la ciudadanía”. Hablan de nuestro sentido común y nos recuerdan que “las normas estrictas actuales sirven para salvar vidas de familiares, vecinos y compatriotas”; y por ello vamos a intentar que los niños accedan a este contenido de otra manera.

Lo importante es que mañana nuestros hijos pueden empezar a salir. Cuando vuelvan por las zonas comunes sin tocar, seremos nosotros los que abramos la puerta, toquemos el botón,  etc., y nada más entrar en casa tienen que saber que se han de desinfectar las manos con el desinfectante que, a ser posible, está en la entrada y dejar sus zapatos sin tocarlos. Nosotros nos ocuparemos de todo, les quitaremos la ropa en la entrada con una percha previamente colocada, se desinfectaran las manos de nuevo y podrán entrar en la zona familiar, y ponerse la ropa de estar en casa. Nosotros, los padres, ya llevamos tiempo realizando este protocolo: entramos en casa, nos desinfectamos los guantes, nos quitamos mascarilla y guantes, nos quitamos sin tocar los zapatos, nos quitamos la ropa, volvemos a desinfectarnos las manos y nos ponemos la ropa de estar en casa. Aprender estas rutinas les puede resultar difícil, por eso en otra entrada hablaremos sobre este tema.

Os deseo a todos un muy feliz domingo y para cualquier duda o dificultad que os haya surgido estamos a vuestra disposición para ayudar.

Un abrazo,

Dra. Otaduy

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