Nacer con bajo peso, un factor que aumenta el riesgo de tener problemas cardiovasculares de adultos

Nacer con bajo peso aumenta el riesgo de problemas en el corazón adulto

Sapos y Princesas, El Mundo, 16/09/2021

El peso de un bebé al nacer, determinado por la medición realizada inmediatamente después del parto, se considera bajo, según los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, cuando es inferior a los 2,5 kilogramos. Las principales causas, añaden, pueden ser muchas, aunque las principales suelen residir en factores genéticos, incidentes relacionados con la placenta, problemas de salud de la madre o al consumo de determinadas drogas durante el embarazo. Además del riesgo de sufrir determinadas enfermedades durante la infancia, una reciente investigación apunta que nacer con bajo peso se traduce en una mayor propensión, durante la vida adulta, de padecer afecciones de carácter cardiovascular. Pero, ¿a qué se debe tal relación y cómo pueden minimizarse las amenazas que entraña?

Un problema del propio corazón con consecuencias durante la vida adulta

El equipo que ha llevado a cabo el mencionado estudio, liderado por Fàtima Crispi y Eduard Gratacós del Servicio de Medicina Maternofetal y Obstetricia del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, ya había conseguido demostrar que una parte importante del contratiempo viene motivada por el corazón en sí mismo. «Vimos que los corazones de niños nacidos con bajo peso presentan diferencias en la función y en la estructura, y que estas diferencias que aparecen en la vida fetal se mantenían hasta la adolescencia», aseguran los especialistas.

Lo que faltaba por determinar es si esos cambios integrales y funcionales del órgano se mantienen durante la etapa adulta, una incógnita que se ha resuelto en el último trabajo llevado a cabo por este grupo de profesionales. Una iniciativa pionera que combina técnicas de análisis computerizadas muy sofisticadas para analizar la forma del corazón mediante resonancias magnéticas con una prueba de esfuerzo, tal y como explica Marta Sitges, directora del Instituto Clínic Cardiovascular, responsable del grupo de investigación del IDIBAPS Imagen cardíaca y coautora de la investigación.

Resonancias magnéticas para estudiar los casos tras nacer con bajo peso
Resonancias magnéticas, claves para asociar el nacer con bajo peso con problemas cardíacos | Fuente: Pxfuel

El primer paso fue localizar personas con edades comprendidas entre los 20 y los 40 años que hubieran nacido con bajo peso y con peso normal, para lo cual se revisaron los libros de la sala de partos del Hospital de Sant Joan de Déu de esas épocas. A partir de la fecha de nacimiento y del apellido de la madre, se logró contactar con algunos de ellos y se les propuso participar en la novedosa propuesta.

De los 158 adultos que aceptaron, 81 habían nacido con bajo peso y 77 con uno normal. Tras realizarles una resonancia cardíaca, esta «demostró que los integrantes del primer grupo mantenían cambios en la estructura del corazón en la fase adulta. Su ventrículo derecho tenía una forma diferente», como confirma la propia Fàtima Crispi.

Hábitos saludables, la mejor manera de compensar las carencias congénitas

Dicha variación del propio órgano se traduce en un mayor riesgo de problemas cardiovasculares cuando esos bebés son mayores. En este caso, se trataba de los pertenecientes al primer decil de todos los nacimientos, es decir, los incluidos en el 10% de los recién nacidos menos voluminosos. Por ejemplo, tienen hasta tres veces más probabilidades de sufrir un infarto de miocardio, algo a lo que se añade una mayor propensión a padecer otros contratiempos como la hipertensión, los ictus, la diabetes y los síndromes metabólicos.

Menor capacidad de esfuerzo tras nacer con bajo peso
Tras nacer con bajo peso, los participantes mostraron menor resistencia al ejercicio | Fuente: Pxfuel

Paralelamente a la realización de la resonancia, se les propuso participar en una prueba de esfuerzo en bicicleta, en la cual quienes pesaron menos al nacer mostraron una menor suficiencia ante tal tarea. No eran capaces de generar tanta fuerza en el pedaleo y se cansaban antes que el resto de individuos. «Esto no quiere decir que no puedan hacer ejercicio, sino al contrario», aclara Crispi. «Simplemente, puede que no tengan tanta capacidad como el resto de la población y se cansen antes».

Adicionalmente, se detectó que los mencionados cambios en el corazón son más marcados en población fumadora, con sobrepeso o sedentaria, por lo que la promoción de hábitos de vida saludables especialmente en este colectivo puede reducir muy significativamente el riesgo de tener problemas cardiovasculares.

Para Gratacós, «esta investigación demuestra de nuevo la importancia de la medicina fetal en la prevención de patologías del adulto. Si identificamos problemas de crecimiento fetal en el embarazo y promovemos hábitos saludables desde la infancia evitaremos las consecuencias que los problemas fetales pueden conllevar a la edad adulta», concluye la experta.

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