Prevención de la alergia en niños: cómo puede llevarse a cabo en función de las circunstancias particulares

Sapos y Princesas, El Mundo, 21/09/2021

En el ámbito de la salud, cuando es posible, resulta conveniente seguir una las medidas o tratamientos disponibles para evitar el desarrollo de síntomas o enfermedad futura. En el caso de la prevención de la alergia en niños, tal y como afirma la Asociación Española de Pediatría, también puede resultar importante dicho enfoque. Y es que gracias al mismo se intentará impedir tanto la aparición de los síntomas como el uso de medicación o la necesidad de acudir a consultas médicas, mejorando de esta manera la calidad de vida de los pacientes.

¿Por qué aparecen las alergias y cuáles son las más comunes durante la infancia?

Los expertos de la Clínica Mayo explican que las alergias aparecen cuando el sistema inmunitario reacciona ante una sustancia extraña o un alimento que no provoca una reacción en la mayoría de las personas. Al detectar alguno de esos elementos, el organismo produce anticuerpos que los identifican como dañinos incluso si no lo son, provocando que la piel, los senos paranasales, las vías respiratorias o el aparato digestivo se inflamen.

La gravedad varía según el individuo y puede ir desde una irritación menor hasta anafilaxis, que representa una situación de emergencia potencialmente mortal. Los desencadenantes más comunes de tal fenómeno podrían resumirse en los siguientes:

  • Alérgenos aéreos, como el polen, la caspa de mascotas, los ácaros del polvo y el moho.
  • Ciertos alimentos, en especial cacahuetes, frutos secos, trigo, soja, pescado, mariscos, huevos y leche.
  • Picaduras de insectos, como las de abeja o de avispa.
  • Medicamentos, entre los que destacan la penicilina o antibióticos basados en la misma.
  • Látex u otras sustancias que generen reacciones al tacto, que pueden causar respuestas en la piel.
    Prevención de la alergia a las picaduras de insectosSe puede establecer una prevención de la alergia a las picaduras de insectos | Fuente: Pixabay

Niveles de prevención de la alergia en niños

La prevención de la alergia en niños, como expone la AEP, se puede llevar a cabo en diferentes niveles, dependiendo de factores como los antecedentes, la gravedad o la existencia de enfermedades que puedan agravar los síntomas asociados con el rechazo producido por el sistema inmunológico. Así pues, es posible afrontar dichas precauciones bajo tres enfoques diferenciados:

Prevención terciaria

Se aplica en aquellas personas que ya han tenido reacciones con el fin de evitar que vuelvan a experimentarlos o, al menos, que cuando aparezcan estos sean más leves. Se trata del grupo más fácilmente identificable y dentro del mismo existe un mayor acuerdo en torno a las pautas a seguir.
Es posible afrontarla a través de la evitación del alérgeno en cuestión o mediante un tratamiento farmacológico consistente en medicación preventiva, inmunoterapia o ambas alternativas a la vez.

Prevención secundaria

Es aquella que se lleva a cabo en las personas sensibilizadas, es decir, con pruebas de detección positivas pero que nunca han tenido síntomas clínicos y su objetivo es impedir que estos se desarrollen. Dentro de este grupo la actitud a seguir es más controvertida que en el caso de la anterior categoría.

Cuando los causantes son los alimentos, por ejemplo, lo habitual es recomendar que, a pesar de la sensibilización, si se está tolerando bien ese producto, se siga comiendo con normalidad. Sin embargo, en otros escenarios como el rechazo al látex un paciente que aparentemente lo tolera podría acabar desarrollando signos adversos si se mantiene la exposición. Existen argumentos, por tanto, para recomendar tanto medidas de evitación como lo contrario, por lo que cada cuadro específico ha de ser valorado de manera individual y siguiendo siempre las recomendaciones del especialista.

Prevención de la alergia a los frutos secos
El médico puede recomendar la prevención de la alergia a los frutos secos | Fuente: Pixnio

Prevención primaria

Resulta adecuada en aquellos pacientes no tienen síntomas ni han dado positivo en las pruebas de detección, pero que se cree que tienen un riesgo aumentado a la hora de desarrollar alergias. Se trata del grupo más difícil de identificar y del que genera más discrepancias en cuanto a los métodos a seguir. Dentro del mismo se incluyen:

  • Familiares de pacientes con antecedentes de alergia.
  • Niños con alguna enfermedad congénita o adquirida que van a requerir repetidas operaciones quirúrgicas y pudieran desarrollar rechazo al látex. En estos pacientes se recomienda un entorno libre de dicho material.
  • Menores con síntomas de dermatitis atópica, asma o rinoconjuntivitis con estudio de alergia negativo. En estos casos podría ser útil hacer medidas de prevención frente a algunos alérgenos, aunque la identificación con seguridad de ellos es muy difícil.

Dada la dificultad de identificar a estos pacientes y de determinar cuándo implantar medidas preventivas primarias, la decisión se realizará de manera individualizada y conjuntamente entre el propio sujeto, sus familiares y el médico.

¿Qué desventajas implica la prevención y cuánto tiempo han de prolongarse dichas medidas?

Hay que tener en cuenta que estas medidas pueden llegar a suponer cambios en algunos hábitos de vida, limitaciones de forma temporal en la alimentación y gastos económicos y de tiempo. Por otro lado, es importante señalar que la prevención de la alergia en niños no es efectiva en todos los casos. Las acciones a acometer dependerán, por tanto, de cada persona, del tipo de reacción adversa y de la presencia o ausencia de síntomas, por lo que resulta esencial seguir siempre las recomendaciones del especialista.

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