Qué hacer si, por un motivo u otro, los niños aún no pueden salir a la calle durante el desconfinamiento

Qué hacer si, por un motivo u otro, los niños aún no pueden salir a la calle durante el desconfinamiento

Amaia Igual, Sapos y Princesas, El Mundo, 07/06/2020

¡Nos encontramos en plena desescalada! Después de varias semanas de confinamiento, de lidiar con todo tipo de emociones y de tratar de buscar placer en una rutina muy poco flexible, empezamos una nueva etapaDependiendo de dónde vivamos se pueden hacer unas cosas u otras y es inevitable comparar la situación de uno mismo con los demás. En prácticamente todos los lugares ya es posible salir a pasear e ir a las terrazas, en otros ya está permitido bañarse en las playas o salir a hacer rutas. Es fácil ver la cara de felicidad de los niños, liberando toda esa energía acumulada que ha sido tan difícil de manejar durante estos días. Pero, ¿qué ocurre con aquellos que ven cómo sus amigos salen y ellos aún no pueden?

Todavía hay muchos hogares en los que los menores no están pudiendo disfrutar de esa deseada libertad

Los motivos están siendo muy diversos: familiares con los que conviven con COVID-19 (lo que les obliga a permanecer en cuarentena), padres que trabajan con personas contagiadas o, simplemente, personas con miedo y preocupación por exponer a sus hijos y a sí mismos a este nuevo escenario. En cualquier caso, esta situación puede llegar a generar mucha frustración en los más pequeños al no comprender por qué ellos están viviendo unas circunstancias diferentes a la de sus iguales.

Si te sientes identificado con alguna de las situaciones que se han mencionado anteriormente, ante todo, trata de evitar el sentimiento de culpa por no ofrecer a tus hijos lo que están demandando. No debemos olvidarnos de que si algo nos ha proporcionado esta situación, es un aprendizaje sobre nuestra capacidad de adaptación y la de los niños. Una vez más podemos aprovechar lo que está ocurriendo para enseñarles a manejar la frustración, a comprender que las cosas no siempre llegan cuando uno las demanda y a vivir el ambiente familiar como un espacio de confianza en el que poder expresar sus miedos e inquietudes.

Niños y desconfinamiento: ¿Qué hacer si aún no pueden salir a la calle?
Fuente: Canva

¿Cómo manejar los conflictos que pueden surgir en estos momentos?

1. Ante todo, explícale la situación

Es preferible explicar cuál es la razón por la que ellos tienen que quedarse en casa a diferencia de sus amigos que evitar la conversación.

2. Compara lo que ocurre con cosas que ellos mismos han vivido

Se trata de una buena estrategia. Seguramente alguna vez alguien le haya contagiado un virus; una gastroenteritis, una gripe o un catarro. Pregúntale si hubiera preferido no haber estado expuesto a eso.

3. Implícale en el proceso de vuestra propia desescalada

Podéis elaborar un plan conjunto de vuestra vuelta a la normalidad. Proponiendo planes, ideas y plazos.

4. Pregúntale sobre sus miedos

Llevan muchos días metidos en casa escuchando las consecuencias de esta situación, es posible que hayan visto cosas en los medios de comunicación, que hayan oído conversaciones de los adultos o, incluso, que entre ellos hayan hablado sobre lo que está pasando. Ofrécele un espacio en el que pueda expresarse sin ser juzgado.

5. Cuida el lenguaje a la hora de hablar con ellos

Es importante comprender la importancia que tiene para un niño reunirse con los iguales y el esfuerzo que han tenido que hacer durante estos meses.

6. Observa sus comportamientos

Cuando un niño siente angustia es poco frecuente que lo verbalice como lo haría un adulto. Si notas cambios en su conducta, observas que está más desafiante o que aumenta la frecuencia de los enfados o rabietas, ayúdale a reflexionar sobre lo que está ocurriendo y por qué se siente así.

Es importante que los cuidadores que los van a acompañar en el proceso de adaptación a esta nueva situación no trasladen su angustia a los niños. Para ello, es imprescindible tomar las decisiones en función de lo cómodo que uno se sienta ante esa acción.

Pongamos un ejemplo, si decidimos ir al parque únicamente porque el resto de niños está yendo, pero nos genera mucho miedo que nuestro hijo se pueda exponer, es posible que la experiencia se convierta en algo desagradable para los dos y que, por lo tanto, traslademos nuestro malestar al niño. Sin embargo, se puede ir haciendo de forma gradual, anticipando cuáles van a ser nuestros propios pasos para aproximarnos a lo que algunos llaman “nueva normalidad”. De esta manera todas las partes tendremos un sentimiento de control sobre la situación y manejaremos mejor los posibles escenarios que se puedan dar.

No nos olvidemos de que los niños aprenden de las reacciones de los adultos y, en la mayoría de las ocasiones, acaban imitándolas. Ofrecerles un modelo adecuado de aceptación y manejo emocional facilitará su adaptación a futuras situaciones.

Leave a reply