Rebelión de padres contra la enseñanza semipresencial: “Les mandan deberes pero no dan clase”

Más del 60% de los alumnos va al instituto sólo dos o tres días a la semana. 200 familias de un centro de Madrid se organizan contra un sistema que rige en ocho CCAA

Alumnos del IES Ramiro de Maeztu de Madrid.

Olga R. Sanmartín, El Mundo, 09/03/2021

Más de 200 padres de alumnos del instituto Ramiro de Maeztu de Madrid han escrito una carta de queja al Gobierno regional para denunciar el «abandono» que supone para sus hijos la enseñanza semipresencial. A partir de 3º de la ESO (14 años) los estudiantes asisten a clase en días alternos y estas familias se quejan de que, cuando les toca estar en casa, la mayor parte del tiempo no reciben clases online, sino que los profesores se limitan a mandarles tareas.

La misiva habla de «falta de acompañamiento académico del alumnado» y reclama un «uso efectivo de las nuevas tecnologías». Valle Fernández, que tiene una hija en 4º de la ESO y un hijo en 2º de Bachillerato, relata: «Hay profesores muy buenos que están pendientes, pero, en general, existe desatención. La niña da clases online como mucho dos horas al día y el niño, tres; él está en Bachillerato tecnológico y se encuentra muy agobiado porque a su subgrupo le han dicho que sólo va a tener cuatro clases presenciales de Matemáticas de aquí a Semana Santa».

«Hay mucho estrés y descontento con el instituto», añade Rafael Ana, padre de una alumna de 2º de Bachillerato que sólo recibe, como mucho, tres horas de lecciones telemáticas diarias. Su aula, aun así, no es de las peores: en 2º de Bachillerato J tienen clase online sólo dos horas a la semana. «Este curso es clave porque está la Selectividad, a la que se enfrentarán en desventaja competitiva con otros centros mejor organizados; va contra la igualdad de oportunidades».

Desde octubre no ha cesado el malestar contra uno de los institutos más reputados de la capital, donde estudiaron la Reina Letizia o Pedro Sánchez. La Consejería ha respondido a estas familias que muchos profesores han creado canales para transmitir sus clases o subir vídeos elaborados por ellos mismos. Asegura que el porcentaje de docentes que imparte clases online en 2º de Bachillerato alcanza el 75%, pero en este instituto de cerca de 2.000 alumnos reconocen que tener a adolescentes seis horas seguidas frente a una pantalla «no es la panacea pedagógica», porque se distraen y no siempre están con la cámara del ordenador encendida.

Además, no todos los docentes quieren retransmitir sus clases en directo, bien porque son reacios a que se les grabe, bien porque los subgrupos tienen ritmos distintos. La carta de los padres dice que el sistema de turnos «les complica el seguimiento de las materias y dificulta la consecución de los objetivos formativos». El director pidió a los departamentos aumentar el número de horas presenciales para garantizar que se impartiera todo el temario y le respondieron que no había retraso en la programación. Las notas, sorprendentemente, han sido mejores que en los años prepandémicos.

El caso de este instituto no es una excepción. «Todas las semanas recibimos quejas por este tema», explica Leticia Cardenal, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa). «La teledocencia ha sido sustituida por los teledeberes, y se están produciendo bastantes desajustes en los centros», recalca. ¿Las causas? «Falta inversión en la formación en nuevas tecnologías de toda la comunidad educativa», responde. A las carencias de cámaras e internet de alta velocidad se suman las resistencias de los profesores.

«Allí donde hay semipresencialidad se están dando la mitad de las clases, simple y llanamente», señala Mario Gutiérrez, responsable de Educación del sindicato CSIF, que dice que no existe ninguna legislación que justifique a los profesores que no quieren dar clases en streaming. «El Estatuto del Empleado Público obliga a los funcionarios a cumplir con las órdenes de la administración dentro de su ámbito. Es evidente que la educación online está dentro del sistema educativo formal. La libertad de cátedra es un concepto no aplicable a este caso».

Cuando se cumple un año desde el cierre de los centros educativos por el Covid-19, y seis meses después de la vuelta a las aulas, el balance sanitario es positivo, porque los contagios entre los alumnos han sido reducidos, pero la realidad escolar es muy mejorable. Porque la ministra Isabel Celaá prometió una educación presencial para este curso, algo que ha sido imposible de cumplir por exigencias de aforo y distancias de seguridad, incluso aunque se hayan habilitado espacios adicionales.

“SEGUIMIENTO DESIGUAL”, SEGÚN EL CONSEJO ESCOLAR

Todos los alumnos de España de Infantil Primaria están yendo a clase a diario, salvo en Murcia, donde asisten cuatro días a la semana para reducir un 20% del aforo. Pero sólo el 27% de los institutos ofrece una enseñanza totalmente presencial en la ESO, según el informe del Consejo Escolar del Estado sobre la Situación actual de la educación en España a consecuencia de la pandemia. «La atención semipresencial tiene un seguimiento desigual», advierte este estudio, que cifra en un 47% el porcentaje de alumnos que acuden en días o semanas alternas a su centro en Bachillerato. En resumen, más de un 60% de alumnos de institutos están en semipresencialidad.

¿No podían haber hecho dos turnos, uno por la mañana y otro por la tarde? «La opción de acudir todos los días al centro para el seguimiento de las actividades lectivas en diferentes franjas horarias apenas ha sido utilizada», revela el estudio. «Tampoco ha tenido seguimiento la clase simultánea en versión presencial y virtual, quedando reducida a un 36,84% en el Bachillerato».

La situación es dispar por territorios. Según la información recabada en todas las CCAA, la enseñanza es semipresencial a partir de 2º o 3º de la ESO en Madrid, Murcia, AndalucíaAsturiasBalearesCastilla-La Mancha (en menos de la mitad de los centros) y la Comunidad Valenciana (con un 92% de alumnos de Bachillerato en presencial).

En Cataluña hay presencialidad en la ESO y semipresencialidad en Bachillerato, pero «los que no van a clase se conectan desde casa», explican en el Departamento de Enseñanza.

Aragón y La Rioja, que comenzaron siendo semipresenciales, han logrado un sistema 100% presencial a partir de febrero. Extremadura, que comenzó con total presencialidad, pasó una temporada con todos los alumnos de instituto estudiando desde casa y ahora han vuelto a diario. En CanariasPaís VascoNavarraGaliciaCastilla y León y Cantabria hay clase presencial cada día.

“NO SE APRENDE IGUAL”

Las diferencias se producen también dentro de las propias autonomías. El IES Cervantes de Madrid, otro centro emblemático y casi tan grande como el Ramiro de Maeztu (1.400 alumnos), ha logrado que todos los alumnos de 2º de Bachillerato vayan a al aula siempre. Además, cuando el resto tiene que estar en casa, se conectan a la clase de forma simultánea con el grupo presencial. «Había profesores que al principio no querían, pero los hemos animado. Se trata de vencer el miedo. Se puede dar clase así, sólo es cuestión de voluntad», explica la directora, Encarnación Maínez.

También en el IES Arrabal de Carmona (Sevilla) se han ido haciendo ajustes. Comenzaron el curso con semipresencialidad pero vieron que «a nadie le gustaba» y a mediados de octubre se pusieron a tirar tabiques para asegurar una presencialidad total. «Ahora los alumnos están más arropados y las familias han conseguido lo que querían», indica la directora, María Eugenia Prieto.

Ismael Sanz, profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos, considera que con la educación en línea no se aprende igual porque «perjudica al grupo de estudiantes rezagados». Cita un estudio de Jessica B. Heppen con alumnos de Chicago en donde se comprobó que aquellos que siguieron las clases online tuvieron una menor probabilidad de aprobar el curso (un 66%) frente a los alumnos en clases presenciales (78%).

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